Advierten por el desmantelamiento de Radio Nacional Catamarca
Julio Bazán, histórico empleado de la radio, expuso la paralización de las frecuencias, el abandono edilicio y la ola de retiros voluntarios en todo el país.
El profesor Julio Bazán, histórico operador técnico de Radio Nacional Catamarca, pasó por el programa Fuego Cruzado de Ancasti Streaming tras haber firmado su retiro voluntario. Con casi 35 años de servicio, Bazán describió con dureza el presente de la radiofonía pública, afectada por un profundo deterioro de infraestructura, falta de presupuesto y decisiones políticas que paralizan las transmisiones. "Radio Nacional hace varios años que viene con un proceso de desgaste. Son 49 emisoras en todo el país y en estos últimos años, la verdad, décadas, empezó un desgaste muy grande", contextualizó.
"Mi decisión hoy de retiro voluntario es por una cuestión de que uno quiere hacer cosas, quiere seguir creciendo dentro de la radio, dándole lo mejor al oyente, pero en la situación actual no se puede. No me gusta esa sensación de estar vacío y me genera malestar. Como yo somos muchos a nivel país. Ayer estuvimos firmando en La Rioja con otros compañeros", reveló, detallando que el 95% de los que se van tienen entre 30 y 40 años de servicio.
Bazán advirtió que actualmente la radio se encuentra trabajando "a media máquina", puesto que el desmantelamiento impactó de manera directa con el alcance de la emisora de Catamarca. De esta manera, se retransmite la señal de Buenos Aires y se limitan los horarios de la AM. "De las dos frecuencias actualmente estamos con una sola frecuencia que es la AM, FM está 24 horas Radio Nacional de Buenos Aires. Estamos con una reducción de horarios de transmisión, limitado a la mañana con dos horas, a la tarde con tres horas y a la noche con dos horas únicamente", indicó Bazán.
A la pérdida de herramientas y el cierre de agencias colaboradoras como Télam, se sumó el abandono de la planta transmisora local, que sufrió seis robos en los últimos tres años. El último de ellos ocurrió hace menos de un mes, cuando delincuentes se llevaron todo el cableado de cobre de la antena. A pesar de la tristeza por este escenario de vaciamiento, Bazán concluyó: “No me voy enojado con la radio porque siento que a veces le di mucha parte de mi vida, mucho tiempo. No me voy enojado, pero sí me voy triste y con dolor y con la esperanza de que tengan la fuerza suficiente de los compañeros que quedan, los pocos que quedan, y que la puedan sacar adelante o que algún día pueda resurgir Radio Nacional”.