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EN UN CONVERSATORIO DEL INSTITUTO LEBENSOHN

Planteo de las comunidades indígenas

26 de abril de 2021 - 01:00 Por Redacción El Ancasti

El conversatorio impulsado desde el Instituto Lebensohn sobre la situación jurídica y política de las comunidades indígenas de Catamarca arrojó diversas conclusiones "que dejan al descubierto la falta de acuerdo y asistencia por parte del Estado provincial".
Con la participación de referentes como el excacique Éctor Reyez, de la comunidad indígena de Los Morteritos- Las Cuevas;  el excacique de la comunidad Kolla Atacameño de Antofalla, Miguel Eliseo Ramos; y el actual cacique de la comunidad Ingamana de Santa María, Julio Arnedo, en el encuentro se plantearon diversas dificultades y conflictos en torno a la situación social, económica, política y cultural de sus comunidades y de la cuestión indígena en general de la provincia.

Con la coordinación de Lucía Martínez, los presentes coincidieron en que "no se respeta su identidad, especialmente por parte de las autoridades gubernamentales" considerando que como representantes de sus comunidades no son consultados en temas que los afecta plenamente.

En este sentido, manifestaron que "las áreas de gobierno toman decisiones que en muchas ocasiones son diferentes a nuestra cultura y costumbres", preocupándoles que en la actualidad con más de treinta comunidades, no se les da visibilidad.

"Esta actitud de las autoridades expresa la falta de voluntad política de cumplir con los deberes que al Estado le corresponden y están establecidos en la Constitución Nacional, Tratados Internacionales y Leyes", señalaron como parte de las conclusiones.
Además, apuntaron a la "inexistencia de políticas de desarrollo social concretas, que les permita superar la exclusión".

En relación con las actividades mineras y turísticas, aseguraron que "las camionetas pasan, nos llenan de tierra la cara, pero el provecho no queda para nosotros".

Por otra parte, se manifestaron preocupados por el despoblamiento de las comunidades, a raíz de la migración de jóvenes a la capital catamarqueña u otras provincias por la falta de oportunidades.

"Es una situación muy dolorosa porque las familias quedan desintegradas y los que se van viven en malas condiciones en lugares donde se los margina por su cultura diferente, porque no están preparados, no tienen estudios ni habilidades para trabajar en las ciudades", expresaron y lamentaron que "en Catamarca no hay políticas poblacionales o demográficas".

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