miércoles 1 de abril de 2026
Análisis

A propósito de los anuncios de reducción de aportes patronales

Por Marcelo Altamirano (*). Especial para El Ancasti

Por Redacción El Ancasti

Es fundamental coincidir que lo que sucede en la economía nunca tiene una sola causa y esa circunstancia es más compleja de entender cuando las intervenciones redistributivas son tan intensas como sucede en nuestro país, entonces la posibilidad de resolver los problemas requiere cada vez de un mayor esfuerzo intelectual y político. Nada que hoy pudiesen entregar las diferentes corrientes de pensamiento económico abroqueladas en conceptos muy limitados.

¿Esto significa que la contradicción principal respecto de la distribución del ingreso ha cambiado? no lo creo, “Mi tierra, te están cambiando o te han disfrazado, que es peor” diría Inodoro Pereyra.

Argentina tiene la particular característica de ser un país bimonetario, endeudado, de inflación elevada y de ingresos medios. El NOA, y allí Catamarca, representan un lugar periférico de esa realidad y es muy difícil encontrar regiones de iguales características para realizar estudios comparados, por lo que al esfuerzo adicional de abordaje hay que sumarle mucha prudencia al emitir opiniones.

Que el NOA y NEA se junten, en un instituto que se llame Norte Grande, para plantear estrategias conjuntas, es saludable por sí solo, que esa iniciativa no solo incluya a los gobiernos provinciales, sino a las entidades empresarias, promete mayor calidad y sostenibilidad a los posibles acuerdos a los que deberían sumarse otros agentes con decisión económica. En 2019 las facultades de Ciencias Económicas y las entidades comerciales del NOA, firmaron un borrador de trabajo conjunto que puede empezar a llenarse de contenido.

La medida de reducción de las contribuciones patronales, ha sido presentada como un aporte a la reducción de las asimetrías entre regiones. Vayan un par de cuadros para dimensionar, solo en parte, el tamaño de lo que se trata de morigerar.

Un dato que podemos observar como resumen de la idea es que, la región centro es casi 5 veces más poblada que el NOA, pero recibe 7,6 veces más fondos de la administración nacional. Un análisis más profundo entre regiones sirve para confirmar que el tamaño de la desigualdad en la distribución del gasto público implica en un punto su anulación como herramienta de política en torno a ganar en federalismo económico, profundizando aún más las asimetrías que pretende resolver.

Por otra parte, el nivel de desarrollo del sector privado agroindustrial en el NOA y al que está dirigida la medida es diverso y fuertemente vinculado al monocultivo regional predominante, vinos, jugos, azúcar, aceites y algunos otros más que, en la década del setenta representaban el 25,6% del PBG consolidado y en los 2000 con suerte significan el 13,4%,según números que pueden construirse a partir de datos del CFI, esta situación adelanta de alguna manera el ínfimo impacto que se puede esperar de la medida, en el NOA por lo menos.

¿Por pequeño que sea su impacto hay que criticarla medida en forma negativa? no, en absoluto. Lo que se debe hacer es ubicarla como un paso en el camino a pensar y gestionar un sistema diferenciado de precios para nuestra región, combustibles, tarifas, por mencionar algunos y un esquema impositivo también diferencial y coordinado entre provincias.

Camino difícil por recorrer en un contexto muy volátil, en el que mientras tanto los países más ricos acumulan las vacunas contra el Covid mediante fuertes intervenciones del gobierno sobre los laboratorios, los empresarios argentinos presentan y obtienen amparos contra el pago del impuesto a las grandes fortunas y muchos avivados se saltean las filas en busca de favores de funcionarios faltos de ética.

(*) Licenciado en Economía- Docente e investigador de la UNCA.

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