Las condiciones de desigualdad de las mujeres trabajadoras no son ajenas al sector rural, y desde el Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca de Nación se ha comenzado a visibilizarlas mediante acciones como la creación de Unidad de Transversalización de Políticas de Género y Diversidad en el Ministerio.
Desigualdad en el sector rural: “Nosotras movemos el campo y lo transformamos”
Por tal motivo, desde la Secretaría de Agricultura Familiar, Campesina e Indígena (SAFCI) delegación Catamarca, se comenzó a aportar a este proceso de visibilización de la realidad de las mujeres campesinas e indígenas productoras. Esta trasverzalización de las políticas de género en el desarrollo de los programas y proyectos de la SAFCI, son el resultado de la lucha y reclamo que vienen desarrollando las organizaciones sociales en función de una histórica vulneración de derechos y desigualdades vividas durante décadas. Entre ellas, la falta de reconocimiento en relación al aporte económico intrafamiliar, comunitario y social que realizan las mujeres campesinas e indígenas así como la desigualdad en cantidad de horas de trabajo en relación con los varones que se ve reflejada en la extensión de su jornada laboral comprendida por la actividad productiva, las de reproducción (cuidado del hogar y los hijos e hijas) profundizada por la pandemia, el trabajo vinculado a la comercialización y su participación comunitaria y organizativa.
Vulnerables
Las condiciones de vulneración de derechos son las más profundas, ya que son las mujeres rurales quienes enfrentan las mayores tasas de pobreza, inseguridad alimentaria y patologías de salud además de ver restringido el acceso a recursos productivos como tierra, créditos, capacitaciones, etc., factores que impiden que puedan desarrollarse equitativamente en relación a los varones y ver invisibilizados sus aportes y contribuciones en la promoción del progreso tanto agrícola como rural, la mejora de la seguridad alimentaria y la erradicación de la pobreza rural. A estas condiciones, se le suma el grado de vulnerabilidad por tener una mayor exposición a la violencia doméstica y ver condicionado el acceso a los espacios y cargos de toma de decisiones en organizaciones, en la comunidad y en el hogar.