Hoy no tenemos dudas de que, si tuviéramos que nombrar un metal de moda en el mundo, el premio se lo llevaría el litio. Se lo usa en todas las cosas y utensilios que la humanidad usa en su vida diaria. Desde la pila o batería que alimenta el celular hasta los vehículos eléctricos que día a día penetran más en el mercado del transporte personal, público y comercial, el litio gana espacio diariamente en el mundo tecnológico y es un hecho de que ganará la carrera a los combustibles fósiles como fuente de energía en todos los niveles de la actividad humana.
Obviamente, como bien lo explica el periodista Michael Winrow de la BBC, esta presión de la demanda mundial hizo que entre 2015 y 2018 el precio del carbonato de litio se triplicara. En esos tres años, su precio pasó de 5.312 dólares la tonelada a 20.694 dólares. Pero, como con todos los metales que de golpe se transforman en “estrellas” comerciales, hoy su precio bajó a 6,700 dólares la tonelada. Tratar de saber los detalles es imposible. El litio se maneja en un mundo en el cual la transparencia no es una virtud.
Pero, no cuesta mucho arriesgar algunas razones de tal caída. Quizás la más segura sea el hecho de que constantemente se están descubriendo nuevos yacimientos y desarrollando nuevas tecnologías de extracción, que ponen a disposición del mercado el litio proveniente de infinidad de fuentes. Una de ellas, y de la cual poco se habla, es el mismo mar, cuya agua salada lo contiene en cantidades infinitas y, llegado el caso, hasta podría desplazar al litio producido en nuestros salares cordilleranos o al extraído directamente de las rocas. Alguna vez leímos que la industria minera controla esta situación para no tirar el precio de este metal por la borda. Por lo tanto, sería muy bueno para nuestro país y el NOA en particular, manejarse con sabiduría y prudencia frente al mercado del litio o cualquier otro recurso natural.
Ahora bien, en nuestra provincia la explotación del litio no estuvo ni está exenta de controversias. De un lado está la esperanza de que su explotación ayude a desarrollar la economía, aportando divisas que le permitan crecer de forma genuina económicamente, en base a recursos regionales propios. Del otro la preocupación por las consecuencias que el excesivo uso del agua usada como parte del proceso de extracción pueda tener en el medio ambiente y en las comunidades cercanas a los yacimientos. Los medios de prensa locales han expuesto varias veces el estado de conflicto permanente con las poblaciones lugareñas, quienes con razón defienden su derecho a abastecerse de agua potable limpia.
Sin embargo, por suerte, ahora han aparecido dos tecnologías que prometen solucionar el problema del agua. En efecto, la BBC de Londres (https://www.bbc.com/news/business-54900418) acaba de dedicarle un espacio importante a dos nuevas tecnologías que eliminan el uso del agua en el proceso de extracción. En un artículo encabezado por una foto del yacimiento de litio en Kachi ubicado en Karachi Pampa (Antofagasta de la Sierra) y bajo el título “Protección de los ecosistemas frágiles de la minería del litio” (Protecting fragile ecosystems from lithium mining”), este prestigioso medio explica cómo se ha logrado eliminar el uso del agua que tanta preocupación ha causado a nivel social.
Antes de entrar en tema, permítaseme aclarar que el método usado actualmente en lo que internacionalmente se denomina como “El Triángulo del Litio”, conformado por el espacio entre el Desierto de Atacama en Chile, el Salar de Uyuni en Bolivia y el Salar del Hombre Muerto en nuestro lado, es el de evaporación. Si bien desconocemos los detalles de la explotación en nuestra provincia, básicamente, según manual, el método de evaporación es un proceso que se lleva a cabo en piletones gigantescos a la intemperie, donde al cabo de dos a tres meses la salmuera que contiene el litio se evapora y deja como residuo el carbonato de litio, que es lo que se comercializa.
Como es de imaginar, el proceso sacrifica miles de metros cúbicos de agua para disolver las sales. Esa agua puede ser parte del agua salada o salmuera extraída del subsuelo (“brine” en inglés) que contiene el litio, a la cual, sin embargo, puede ser necesario complementarla con agua superficial que circula por los ríos de montaña, para llenar los piletones y facilitar el proceso de separación. Imaginamos que esta extra necesidad productiva es la base del conflicto con la población local, que teme por la cantidad y la calidad del agua que toman de los ríos de montaña.
Se dice que el proceso de evaporación del agua toma entre dos y tres meses, lo cual constituye el punto débil del mismo. Pero, mucho no se puede hacer para mejorarlo, dado que toda esa operación se da a gran altitud, donde la temperatura es baja. Como dijimos más arriba, lo que queda al final es el carbonato de litio que, luego de un proceso de purificación (que lamentablemente no se lleva a cabo en nuestros países), se exporta a los países donde se desarrollan sus aplicaciones. Hoy por hoy, se dice que nuestra región junto a Bolivia y Chile contiene el 75% de las reservas mundiales de este mineral. Si tenemos en cuenta que hace poco se descubrió una reserva de 245 millones de toneladas en el desierto de Sonora, México, por mencionar uno, creemos que esa declaración del 75% ya es una falacia. Uyuni no llega a 25 millones de toneladas.
Sin embargo, este método de evaporación ha sido superado por dos nuevas tecnologías. Según la BBC, el nuevo método de extracción desarrollado por la Universidad Monash de Melbourne, Autralia, y publicado en el journal Nature Materials, recurre al uso de membranas sintéticas para lograr su objetivo de separación. Aquí, el litio es filtrado o sacado directamente del agua salada, salmuera o “brine” sin necesidad de pasar por el proceso de evaporación. A medida que el agua es “despojada” del litio, vuelve a la tierra de la cual fue sacada. No hay piletas de evaporación. Por lo tanto no se altera el equilibrio hidráulico del suelo.
En esa universidad australiana, el profesor Huanting Wang, líder de un grupo internacional de investigación en la materia, ha estado trabajando por seis años junto a otros investigadores para perfeccionar el método y ahora buscan socios comerciales para llevar la tecnología a otros niveles de uso sobre el terreno. El mismo lo dice, “la nueva tecnología puede potencialmente mejorar la productividad y la sustentabilidad ambiental a través de la reducción del uso de químicos y de residuos”.
Sin embargo, la gente de Australia no son los únicos, según la BBC. La compañía Lilac Solutions de California también ha desarrollado una técnica de extracción directa desde la salmuera, descartando el proceso de evaporación. Esta compañía , instalada actualmente en Kachi (Antofagasta de la Sierra) en sociedad con la australiana Lake Resources obtuvo, en lo que va del año, inversiones por 20 millones de dólares a través de Breathrough Energy Values, una compañía ligada a Bill Gates. Como ya lo informara El Ancasti en una edición anterior, una planta de demostración usando el nuevo método estaría lista este año 2021 y su estudio de prefactibilidad terminado a comienzos de 2022.
El método de extracción de Lilac usa una tecnología de intercambio iónico para absorber el litio desde la salmuera, lo cual resulta en una mayor producción en menor tiempo. Lo que por ahora toma tres meses a través del proceso de evaporación se logra ahora en horas!. El agua o salmuera de la cual se saca el litio, vuelve inmediatamente a su fuente de origen, el subsuelo.
Por lo tanto, la esperanza en esta nueva tecnología es importante, si se tiene en cuenta que el mercado de vehículos eléctricos crecerá un 20% anual en los próximos 10 años, según el articulista de la BBC. Una aceleración en el proceso productivo de tres meses a horas, redundará en una reducción del precio de las baterías que impulsan a los vehículos eléctricos y en un aumento de la demanda de carbonato de litio.
Ahora bien, como bien se advierte en la BBC, estos cambios demandan una adaptación de la industria y su personal a las nuevas tecnologías. Según Andrew Miller de la compañía Benchmark Mineral Intelligence, está el problema de la comercialización y la inercia propia de la gente implicada en la producción a través de métodos tradicionales. Es difícil cambiarlos, pero no imposible. Lo demuestra el hecho de que Lilac haya programado su planta de demostración para este año.
Creemos que de concretarse esta evolución tecnológica, la provincia tiene la oportunidad de alinear los intereses propios con los de la comunidad que vive alrededor de los yacimientos de litio y con los de las empresas mineras. El beneficio económico que el nuevo método implica por el solo hecho de eliminar el proceso de evaporación y reducir el tiempo de producción de carbonato de litio de meses a horas, es enorme y, por lo tanto, impostergable e indiscutible. Que esto se logre depende de la voluntad y claridad de objetivos de todos los participantes en la minería del litio.