En Catamarca fue escasa la comercialización de paquetes de servicios por parte de las agencias de turismo, por lo que prácticamente el turismo receptivo fue escaso, al menos por esta vía, aunque desde el Ministerio de Turismo y Cultura aseguraron que durante la primera quincena de enero ingresaron a la provincia más de 22 mil personas con un promedio de pernocte de dos noches, con un promedio general de ocupación del 33% contemplando todos los departamentos.
En algunas villas veraniegas, el panorama fue distinto a raíz del resurgimiento del turismo interno, ya que muchas familias prefirieron no correr el riesgo de viajar hacia otras latitudes y realizar "viajes cortos". En ese marco, El Rodeo, Las Juntas y La Puerta (Ambato) tuvieron buenos niveles de ocupación, aunque cuentan con pocas camas disponibles y algunas viviendas particulares para alquiler. En estas localidades los servicios de gastronomía y otros comercios funcionaron bien, y hasta se organizaron eventos al aire libre.
Fray Mamerto Esquiú apenas alcanzó el 30 por ciento, aunque algunos propietarios de estos establecimientos prefirieron cerrar ante la incertidumbre. Sin embargo, actividades al aire libre, sobre todo senderismo, montañismo y ciclismo, tuvieron un buen nivel de participación. Además, muchas familias se volcaron a los ríos que atraviesan la zona, aunque hubo quejas por parte de los turistas por falta de información de los servicios, actividades y tarifas; situación idéntica que atraviesa Valle Viejo.
En Balcozna, Paclín, que el año pasado vivió una de las mejores temporadas por el impulso de nuevos eventos, para esta primera quincena tuvo un nivel de ocupación medio en las dos hosterías, a excepción del complejo de APUNCa, ubicado en Las Lajas. El camping municipal estuvo cerrado todo el tiempo y cuenta con solo dos lugares que ofrecen servicio gastronómico.