La sala 4 de la Cámara Contencioso Administrativo Federal declaró inoficioso el recurso de amparo presentado por la diputada nacional de la Coalición Cívica Mónica Frade y dejó firme la vigencia del protocolo de sesiones virtuales que Juntos por el Cambio desconoce.
De esta manera, la Justicia ratificó el rechazo in limine del dispuesto por el Juzgado Contencioso Federal 12 al amparo.
En consecuencia, el Protocolo de Funcionamiento Parlamentario Remoto, aprobado por la Cámara en sesión del 13 de mayo y prorrogado por acta de Labor Parlamentaria del día 2 de julio y por segunda vez el pasado martes, se encontraría vigente.
Desde Juntos por el Cambio negaron que haya aún una definición concluyente sobre el tema, al considerar que "el fallo sobre la presentación de Frade quedó abstracto" porque "es sobre un estado de situación anterior al martes" pasado, señalaron fuentes cercanas al interbloque opositor.
La interpretación sobre la vigencia de dicho protocolo, que se encontraba vencido hasta que se puso en consideración en Labor Parlamentaria, fue el motivo que hizo estallar el acuerdo entre los bloques para sesionar y que derivó en un festival de acusaciones entre el oficialismo y Juntos por el Cambio.
El Frente de Todos aducía que al obtener el consenso de la mayoría de los bloques, se cumplían las condiciones para renovar el protocolo, en tanto que Juntos por el Cambio opuso otra interpretación: que el consenso requería necesariamente de la unanimidad.
Después de casi ocho horas de negociaciones estériles en las que por momentos parecía que se encaminaban a un acuerdo, finalmente tal cosa no sucedió y el presidente de la Cámara de Diputados procedió a habilitar la sesión virtual, lo que Juntos por el Cambio rechazó al considerar que el quórum solo podía computarse con los diputados sentados presencialmente en las bancas.
Negociaciones A partir de charlas informales, los máximos referentes de los bloques de diputados nacionales del Frente de Todos y de Juntos por el Cambio exploran un acuerdo que otorgue una salida al entuerto legislativo que derivó en la escandalosa sesión del martes pasado, aunque persisten las diferencias sobre la modalidad de funcionamiento de las próximas sesiones mixtas.
Según trascendió no hubo demasiados avances respecto de las posiciones y propuestas que se presentaron en la reunión de
Labor Parlamentaria, en el marco de negociaciones que terminaron volando por los aires sin fumata blanca.
Allí, las partes habían logrado un piso de consenso sobre algunos ejes, aunque con planteos irreconciliables cuando se trataba de otros aspectos del protocolo de funcionamiento de sesiones mixtas.
Un acuerdo al que se arribó es que aquellas sesiones en las que se pusieran en agenda proyectos de mayor envergadura y voltaje, como por ejemplo la mentada reforma judicial o los cambios en el sistema previsional, podrían mudarse a un auditorio más amplio al que ofrece el recinto de la Cámara de Diputados, para favorecer una mayor concurrencia presencial sin comprometer seriamente la salud de los diputados.
Y el otro acuerdo básico es que las sesiones en las que se pusieran bajo tratamiento proyectos de menor interés social y sin conflictividad podían seguir funcionando como hasta ahora, con una mayoría de legisladores conectados vía telemática y un grupo reducido de cerca de 45 diputados participando desde el recinto. n