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Ciclo de conferencias: Pandemia y Orden Constitucional

jueves, 4 de junio de 2020 · 07:59

Ayer se realizó el segundo encuentro del Ciclo de Conferencias COVID-19 que genera la Universidad Nacional de Catamarca. En la oportunidad se abordó el tema “Pandemia y Orden Constitucional”.

El encuentro virtual lo encabezó el rector Flavio Fama junto al decano de la Facultad de Derecho, Gonzalo Salerno, Daniel Sabsay de la Facultad de Derecho de la UBA y Antonio Hernández de la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional de Córdoba.

La apertura estuvo a cargo del rector Flavio Fama quien destacó la presencia de los invitados. Seguidamente le cedió la palabra a quien fue el moderador de la charla, el decano de la Facultad de Derecho de la UNCA, Gonzalo Salerno, que agradeció la nutrida asistencia a la convocatoria virtual, “y a los brillantes constitucionalistas que nos acompañan”.

"La pandemia, -destacó- ha provocando fuertes cambios en la vida de las personas y en estos meses se pusieron en crisis los roles que el Estado debe asumir. La emergencia institucional ha activado mecanismos que deben ser analizados en profundidad. Mucho más en un escenario nacional donde se evidenciaron grandes diferencias”, puntualizó.

Consideró que “el impacto es desigual de las medidas adoptadas, en lo personal el fenómeno es de tanta magnitud a que provocará un impacto tan fuerte como el nacimiento de una nueva etapa del constitucionalismo”.

Luego de sus apreciaciones, Salerno invitó a Antonio Hernández a exponer sus visiones respecto a este tiempo y el letrado inició su alocución haciendo una síntesis de los momentos destacados del país en materia de emergencias. 

Se mostró crítico respecto al manejo que le dio el Gobierno Nacional a la emergencia sanitaria señalando que “nunca la emergencia puede estar por encima de la Constitución y suspenderla, nunca los poderes del Estado pueden dejar de funcionar.
La emergencia produce un impacto en el orden constitucional, produce un acrecentamiento de las atribuciones del Poder Ejecutivo. Es el Congreso el que tiene que declarar el estado de emergencia y establecer los límites de la emergencia y los lineamientos de las medidas que hay que adoptar”, enfatizó, al tiempo que advirtió que "en estas instancias se pueden restringir, afectar y violar los derechos humanos, lo que obliga a que tenga que funcionar siempre el Poder Judicial para juzgar posibles violaciones.

“Hemos vivido de emergencia en emergencia, entonces lo bueno es que en el primer momento lo plausible es que el presidente no haya recurrido al estado de sitio, lo otro es que estuvo acompañado por otros gobernadores de otro signo político, no se podía gobernar por decreto y tampoco ser un país unitario”, manifestó.

En una rápida comparación de modelos de tratamiento de la crisis, cuestionó que se siguió el modelo alemán, donde vieron los grandes lineamientos para enfrentar la pandemia. “Nosotros fuimos distintos, todo se centralizó en el Poder Ejecutivo Nacional y la determinación quedó en manos del Jefe de Ministros. Fue tan grande que 44 millones de argentinos dependían de un certificado único para poder ejercer el derecho a transitar, hubo serios excesos”.

Por ello cerró afirmando que “seguimos eligiendo federalismo, que sean los gobiernos provinciales y municipales los que den los lineamientos en sus lugares para apertura de las actividades”.

A su turno Daniel Sabsay, abrió su disertación adhiriendo a todos los conceptos vertidos por Hernández, considerando que la emergencia es “una situación fáctica que presenta un desafío terrible a las instituciones, me parece fundamental que un estado de emergencia no implica correrse a un lado del constitucionalismo”.
"Me pregunto si los estados de emergencia están fuera del estado de derecho, y si frente al caos no existe una norma que pueda limitar el seguimiento del mismo, reflexionó. 
(…) No deben decrecer las facultades de los otros derechos, el poder legislativo debe estar siempre presente y el judicial debe garantizar nuestras libertades. Las constituciones están hechas para ponerse aprueba durante las crisis, los derechos son límites a la autoridad de los gobernantes".

Recordó que se dictaron más de 50 decretos, “no hay antecedentes desde 1983, resoluciones que tienen un fuerte contenido legislativo y esto es arbitrario, no solo por lo formal sino por lo sustancial”, se sorprendió. Posteriormente puntualizó casos con mucho impacto como el comprotamiento de las empresas respecto a sus empleados, “cómo hace un productor para no producir, como ordena el Estado y a la vez mantener la planta de salariados, no entiendo cómo se puede hacer esto”.

“Hay un fallo en Santa Fe, en el que describe que uno de los decretos presidenciales modifica la ley de Contrato de Trabajo y eso es sorprendente. El tema de los desalojos, partiendo de la base de una relación de alquiler se pone una parte poderosa y otra débil, y  no siempre es así. Entran una gran cantidad de pequeños rentistas y quedan indefensos ante las medidas”, cuestionó. 
(…)No dejan de ser menos preocupantes los Decretos de Necesidad y Urgencia. Yo me pregunto dónde está la razonabilidad en todo este manejo. 

Señaló que “en todos estos actos ha faltado la deliberación y eso es altamente preocupante, no hubo lugar a la diversidad de opiniones y a trabajos en comisión para abordar cada caso.

“Se produjeron violaciones de normas de orden público con la liberación de presos, salieron reos de lesa humanidad, violadores, asesinos y toda laya de personajes que supuestamente se lo hacía por la protección de la salud, cuando vimos que allí no se han registrado casos.

Concluyó enfatizando que “las emergencias son un corrimiento de velo, no son el Rey Midas que va a cambiar todo, hay que ver el modo que nuestras instituciones sean respetadas, tenemos que aprender a cumplirlas”
 

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