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Análisis

El gasto público y el empleo en el centro de la reforma de la administración provincial

Por Marcelo Altamirano (*) - Especial para El Ancasti
17 de junio de 2020 - 10:49 Por Redacción El Ancasti

Bajo el dato que los gastos en personal en la administración pública provincial representan una porción determinante de sus gastos corrientes, podríamos concentrar nuestra mirada en cualquiera de ellos y estaríamos hablando casi de lo mismo.

Este gasto es en verdad una trampa en la que, sistemáticamente, caen los sucesivos gobiernos, una trampa que podemos considerar de riesgo moral.

Un poco de teoría para dar el marco. La academia nos dice que el concepto de riesgo moral (en economía) corresponde a un comportamiento oportunista en donde una de las partes busca su propio beneficio a costa de que la otra no pueda observar o estar informada de su conducta. El riesgo moral aparece en los mercados con información asimétrica, en un modelo de capital humano, el principal es el empleador, quien posee poca información sobre las calidades y comportamientos de sus empleados actuales o potenciales a contratar, no tiene muy claro y definido que busca con su gobierno en términos de bienestar social, es ese empleador quien tiene en su potestad la posibilidad de diseñar las reglas de juego en la interacción. Los agentes son los empleados, quienes poseen información privada y no tienen de entrada incentivos para revelarla, pero podríamos decir que es evidente que puede presionar en la definición de las reglas.

Una antigua frase adjudicada a Joaquín V. González puede ser la representación de esta trampa de riesgo moral: “Los gobiernos contratan personas a las que no les dan trabajo, luego esas gentes hacen como que trabajan y entonces el gobierno hace como les paga”.

Análisis de datos duros, realizados en investigaciones sobre la evolución del gasto corriente versus los ingresos por coparticipación, en términos reales (descontada la inflación), en la administración pública provincial, muestran lo siguiente:

Fuente: Elaboración propia con base datos MECON y Contaduría General de la Provincia. 

Esta situación se puede leer de varias maneras y no faltará el que quiera darle un uso espurio, allá él con sus prejuicios.
Lo que estos datos muestran es la imposibilidad de analizar el fenómeno del empleo público como un hecho estrictamente presupuestario pues el esfuerzo hecho en ese sentido no ha resultado en la sostenibilidad del sistema pues la incapacidad del gobierno y la sociedad de generar alternativas de inversión y empleo, presiona sobre las cuentas públicas. 

Miremos el siguiente cuadro y en él podemos ver cómo ha sido la evolución del empleo por sector de la economía en el gran Catamarca en el período 2006 – 2017 (no hay datos para 2004 y 2005).

Se puede observar, entre varias cosas, que salvo en el sector público, el empleo ha caído en todos los sectores, en algunos como resultado de reemplazo tecnológico como en el sector financiero y en otros por empobrecimiento relativo como el de los servicios domésticos.

La pandemia hará lo suyo también.

La idea de esta línea de análisis es pensar que el fenómeno de reducción del gasto corriente del sector público, debe estar acompañado de fuertes medidas de generación de empleo en otros sectores de la economía y ello implica definir una política pública que tenga en cuenta la estructura actual del empleo, la visión de futuro y las herramientas necesarias. La sociedad civil no puede estar ausente de esa discusión.
 

(*) Licenciado en Economía- Docente e investigador de la UNCA.

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