Los argentinos varados por el mundo a raíz de la pandemia por el COVID 19 están pasando un momento muy complicado y en algunos casos desesperante. Si bien muchos de ellos reciben ayuda oficial, la gran mayoría está a la deriva y sin obtener ningún tipo de respuesta como es el caso de Macarena Elizabeth Robledo Ortiz, quien se encuentra desde el 10 de marzo en Juliaca, ciudad de Puno (Perú) y no encuentra una solución.
Macarena llegó al país incaico gracias a una beca que ganó en la Universidad Nacional de Catamarca (UNCa) mediante el programa CRISCOS. Pero la pandemia no le dio ni siquiera a instalarse y desde ese momento quedó aislada y sin posibilidades de regresar o de poder llegar a Arequipa o Cusco que fue de dónde salieron los dos vuelos de repatriación del Gobierno argentino.
Desde el 19 de marzo la joven comenzó con los trámites de repatriación en la embajada argentina (todo a través de llamadas telefónicas), pero no logró tener una solución y a medida que pasan los días la situación es peor. Afortunadamente para ella, fue recibida por una familia del lugar que le da techo y alimento, lo que le permitió sobrevivir hasta ahora. Sin embargo, la beca obtenida se canceló y el dinero que la joven había juntado comenzó a agotarse.
“El dinero que traje luego de un esfuerzo humano muy grande de mi grupo familiar (mamá, abuela, tíos y hermana), está empezando a limitarse, ya que constantemente, más allá de gastos personales, ayudo en la familia dónde estoy, debo recargar de crédito mi celular para poder estar al tanto de lo que día a día sucede con embajada Argentina en Perú”, le expresó la joven a elancasti.com.ar Macarena también señaló que pudo contactarse con al menos 10 argentinos que están en la misma situación y juntos realizaron una nota que fue elevada al presidente Alberto Fernández buscando una solución.