El presidente Alberto Fernández se reunió ayer durante 44 minutos con el papa Francisco, con quien dialogó sobre la deuda y le pidió "ayuda" en ese tema, así como también analizaron la situación económica y social del país.
El encuentro duró 44 minutos y se llevó a cabo en la Biblioteca del Vaticano: la extensión llamó la atención, debido a que se había anunciado que sería de alrededor de 25 minutos, así como también porque duró exactamente el doble de tiempo que el primer contacto cara a cara entre el Sumo Pontífice y Mauricio Macri, en febrero de 2016.
En un encuentro calificado de "cordial" y "muy grato", el mandatario aseguró que vio al Santo Padre "preocupado por el pueblo argentino y por la deuda".
"Le pedí que todo lo que pueda hacer para ayudarnos lo haga y lo va a hacer", confió el Jefe de Estado en declaraciones a la prensa, al tiempo que remarcó que estuvieron "hablando de lo que pasa en la Argentina y en el mundo, escuchando sus consejos, lo mucho que hacen los curas villeros en la Argentina contra la pobreza, fue muy reconfortante".
El Presidente subrayó que Francisco fue "muy generoso en su trato y en sus palabras" y lo definió como "una figura trascendental, de la humanidad", ante lo cual hizo hincapié en que comparten "una suerte de obsesión, que es terminar con la disputa entre los argentinos".
"La Argentina tiene que terminar sus tiempos de disputa. Los argentinos tenemos que respetarnos y terminar con la locura de no hacerlo. Es un país en el que hace mucho tiempo todo es blanco o negro, y donde el de la vereda de enfrente no merece respeto, pero no hay nadie en la vereda de enfrente, sino simplemente alguien que piensa distinto", añadió el mandatario.
Respecto a la posibilidad de la ansiada visita del Papa, Fernández indicó: "Cuando un día me llame, yo me voy a poner a disposición".
Aunque se trató de una reunión privada, luego se produjo el clásico intercambio de regalos, del que participaron los miembros de la comitiva oficial la primera dama, Fabiola Yáñez; el canciller, Felipe Solá; la ministra de Justicia, Marcela Losardo; los secretarios de Asuntos Estratégicos, Gustavo Béliz; y de Culto, Guillermo Olivieri; el jefe de Gabinete del Ministerio de Relaciones Exteriores, Guillermo Justo Chaves; y el vocero presidencial, Juan Pablo Biondi.
Un libro de fotos de los bares históricos de la Ciudad de Buenos Aires, una obra realizada en telar por un grupo de trabajadores con discapacidad y una estatuilla confeccionada a mano del "Negro" Manuel, un esclavo africano que ofició de primer apóstol de la Virgen de Luján, fueron los obsequios que llevó el Presidente.
Tras el encuentro con el Papa, Fernández se reunió en Roma con su par italiano Sergio Mattarella y con el primer ministro de ese país, Giuseppe Conte, en el inicio de sus encuentros con líderes europeos en busca de sumar respaldos de cara a la renegociación de la deuda.
Fernández estuvo por casi una hora con Conte en el Palacio Chigi de la capital italiana, donde lo recibieron con el Himno Nacional Argentino.
Luego, se encontró con Mattarella por unos 40 minutos en el Palacio Quirinale, un edificio construido en el siglo XVI y que desde 1947 funciona como residencia para el presidente de la República.
Fernández ya se había visto con Mattarella la semana pasada en Israel durante la participación de ambos en el foro contra el antisemitismo, y allí habían concertado el encuentro.




