La máxima tensión que envolvió a Medio Oriente durante los últimos seis días cedió luego de que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, desistiera de ordenar un nuevo ataque a Irán, en una virtual desescalada que descomprimió, por ahora, el conflicto entre ambas naciones y atenuó los temores de una guerra.
Trump desistió de ordenar un nuevo ataque a Irán
Trump inició su breve pero esperadísimo discurso en la Casa Blanca indicando que Irán parecía estar "retirándose" con un ataque que resultó más leve de lo temido -no hubo víctimas-, y si bien luego renovó sus promesas de impedir que Teherán obtenga una bomba nuclear y advirtió al régimen iraní que debía abandonar su respaldo al terrorismo, ofreció, a la vez, señales de paz y un tono mucho más moderado al habitual.
El mandatario advirtió que su gobierno seguirá evaluando opciones para responder a la última agresión de Teherán y anunció que Estados Unidos impondrá de manera inmediata nuevas sanciones económicas "poderosas" y "punitivas" contra el régimen iraní, evitando una represalia militar que hubiera empujado a ambos rivales a un conflicto mayor.
"Nuestras Fuerzas Armadas son más fuertes que nunca. Nuestros misiles son grandes, poderosos, precisos, letales y rápidos", afirmó Trump, en una de sus clásicas advertencias, la cual, esta vez, llegó acompañada de una señal: "El hecho de que tengamos este gran equipamiento militar, sin embargo, no significa que tengamos que usarlo. No queremos usarlo", cerró.
El bombardeo de Irán a tropas de Estados Unidos en Irak había trazado la última escalada en una de las peores crisis de las últimas décadas en Medio Oriente y elevó al máximo la tensión entre ambas naciones.
Antes del discurso de Trump, y en otro desafiante mensaje, el líder supremo de Irán, el ayatollah Ali Khamenei, describió el ataque como "una cachetada" a Estados Unidos, y agregó que era insuficiente, y llamó a desterrar a la potencia global de la región y rechazó cualquier negociación, al afirmar que solo abriría la puerta a una mayor injerencia de Washington.
"Lo que importa es que la presencia de Estados Unidos, que es una fuente de corrupción en esta región, debería llegar a su fin", dijo ante una sala repleta.
Bajo mis directivas, la milicia norteamericana eliminó al terrorista más peligroso del mundo"
El gobierno de Hassan Rohani había ofrecido señales un tanto más cautelosas y menos beligerantes, al advertir que Irán continuaría con sus ataques, incluso a aliados de Estados Unidos, pero solo si Trump respondía con una nueva agresión, ofreciendo una virtual salida para descomprimir la crisis. Trump no dudó en tomarla: anunció sanciones, y eludió, por ahora, una nueva operación militar que hubiera implicado una nueva escalada.
Trump, que había desplegado una retórica áspera y dura hacia Teherán desde su época de candidato presidencial, había dicho en los últimos días en reiteradas oportunidades que respondería "sin dudarlo" a un ataque iraní utilizando el "hermoso equipamiento" militar del que dispone la primera potencia global. El presidente amenazó incluso con atacar el patrimonio cultural iraní y hasta prometió responder de manera "desproporcionada".
"Al pueblo y los líderes de Irán: queremos que tengan un futuro y un gran futuro, uno que se merecen, uno de prosperidad en su país y armonía con las naciones del mundo", finalizó Trump.n