El acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea genera expectativas entre los economistas locales. Marcelo Altamirano y Alejandra Nazareno coinciden en que es necesario conocer la letra chica para analizar cómo impactará en Catamarca y si favorece a las economías regionales.
En Radio Ancasti, Altamirano cuestionó las opiniones apresuradas porque se trata de un proceso extenso.
"Me parece a mí que hay que entender que se trata de procesos. Hace casi 20 años que se viene trabajando sobre este tipo acuerdos con la Unión Económica Europa. No sé cuánto más tiene que pasar para que se ponga en marcha; tiene que ser aprobado por los parlamentos de los 28 países que conforman la Unión Europea y por los parlamentos de los 4 países que operan en el Mercosur", expresó.
Evaluó que ambos bloques representan espacios políticos y económicos diferentes "y que son asimétricos desde el lado del desarrollo de las instituciones, desde el lado de la tasa de crecimiento de la tecnología, del desarrollo empresario; uno no debe esperar que funcione rápidamente porque se trata de sectores asimétricos", analizó.
"Si me paro en la posición de catamarqueño, tengo que leer bien la letra chica. Hay que mirarlo como sectores y como provincia, encima nos encontramos en medio de un proceso electoral que también exacerba posiciones", sostuvo.
Por su parte, Nazareno presentó los argumentos a favor y en contra del acuerdo.
"La letra chica del acuerdo todavía no se conoce. A través de los medios se conoce que el acuerdo consistiría en que el bloque europeo le quita el 93% de los aranceles a los productos que provendrían del bloque del Mercosur y a su vez el bloque del Mercosur le quita el 90% de los aranceles al bloque europeo. Esto se pone en vigencia una vez que se apruebe en los parlamentos", explicó.
Sostuvo que los que se pronuncian a favor del acuerdo resaltan que "nos abrimos a un mercado que es mucho más grande porque hasta ahora nuestro mayor socio comercial es Brasil. Abrirnos a un mercado como el europeo significa llegar a 500 millones de personas, significa llegar al 30% del PBI mundial, son personas que tienen ingresos per cápita de 36 mil dólares y significa ampliar las exportaciones hacia ese mercado".
"Las opiniones en contra dicen que Argentina sería un mero exportador de materia prima porque importaríamos mucho de la industria metalmecánica, amenazando las fuentes de trabajo en Argentina", señaló.
"Con respecto a Catamarca, estaría en riesgo la industria del aceite de oliva, que actualmente tiene aranceles del 31%. Los productos o la industria olivícola está muy subsidiadas por el Estado europeo; si llegan a Argentina y encima le sacamos los impuestos, es muy difícil competir", sostuvo.
Nazareno resaltó que Argentina tiene problemas anteriores a un tratado de Libre Comercio que se deberían atender como prioridad a la puesta en marcha. "Tenemos una carga tributaria altísima que surge de un Estado que es muy grande; toda esa carga tributaria está destinada a soportar estados que cada vez gastan más en todos sus niveles y oprimen más al sector privado".
"Las empresas cada vez soportan más cargas tributarias, los cargos de logística y transporte son altísimos en la Argentina; si se abre la economía sin solucionar estos problemas, muy probablemente las industrias se vean en una desventaja terrible frente a los productos industriales que vengan de Europa", dijo.
Las empresas se tienen que adaptar a estas nuevas condiciones, pero está en el Estado ponerlas en igualdad de situación con respecto a las demás industrias, porque si no solucionás estos problemas, lo más probable es que se fundan todas", manifestó.