jueves 5 de marzo de 2026
Análisis

El apagón: algo más que una falla eléctrica

Por Rodolfo Schweizer – Especial para El Ancasti- Junio, 2019

Por Redacción El Ancasti

El lunes que viene se cumple el plazo para que se expliquen las causas del “apagón” que afectó hace pocos días no solamente a nuestro país, sino a los vecinos, Uruguay, Paraguay, sur de Brasil, parte de Chile, al estar todos interconectados entre sí.

Hablar del tema duele un poco, especialmente para alguien que, hace ya 35 años, formó parte del equipo de gente que supervisó la construcción del Sistema Nacional Interconectado en 500.000 Voltios y gran parte del sistema de interconexión en 132 .000 Voltios que hoy interconecta las ciudades de Resistencia, Corrientes, Goya, Presidencia Roque Saenz Peña y Formosa. 

Permítaseme recordar que esos trabajos fueron acometidos por el Estado, especialmente por la empresa estatal de Agua y Energía Eléctrica, hoy desaparecida por obra y gracia de las políticas irresponsables de un expresidente, vecino nuestro, que dejó al país huérfano de los medios de planificación y control del sistema energético a nivel nacional. No es necesario recalcar que el precio actual de tales irresponsabilidades se lo vio en el apagón de hace pocos días, sobre el que nadie supo aportar algo creible, y sigue aún sin explicarse.

Lo dicho aquí no debe tomarse como un ataque a la participación del capital privado en la producción, transmisión y distribución de energía. Su participación es lícita y saludable, Pero, una cosa es participar y otra ceder totalmente el control del sistema energético a nivel nacional. Es aquí justamente donde reside el problema, porque al asumir y aplicar una visión mercantilista al desarrollo energético en un país todavía en vías de desarrollo, se ha abandonado la idea de un desarrollo equilibrado al servicio del país. El resultado está a la vista con el apagón. 

Esto no quiere decir que, de seguir existiendo una empresa como Agua y Energía no se hubiera producido tal problema. Seguramente que sí, pero la mayor transparencia en el control que el estado ejercía al tener a cargo tales servicios hace 35 años permitía saber que pasaba en cualquier rincón del país. Hoy no se sabe y el hecho de que se tomen 15 días para averiguarlo, así lo demuestra. 

El descontrol sobre lo que pasó y la falta de transparencia en los operadores del sistema se vio en el desarrollo mismo de la información sobre el apagón en las primeras 24 horas de ocurrido. Tampoco de parte del estado se sabía exactamente mucho o nada. 
Al principio en los diarios nacionales “alguien” dijo que había llovido por demás en Misiones y que las presas de Yaciretá y Salto Grande se habían rebalsado y afectado la producción de energía. Obviamente, ese “alguien” no sabe que una central hidroeléctrica no se pone al pie de un paredón, sino que el agua se toma de la presa y deriva hacia un costado desde donde se manda por tubería a presión hacia las turbinas. Por lo tanto, que una represa se llene no es un problema para la central eléctrica, sino para el vertedero y los sistemas de descarga de agua.

Después salió el presidente de la empresa a cargo de esa parte del sistema diciendo que hubo un problema entre Yaciretá y Salto Grande en la línea de transmisión en 500.000 Voltios. Hoy se sabe, si hemos de creerle a los medios nacionales, que algunas torres montadas en isletas colapsaron en el cruce del Paraná en Entre Ríos, por las inundaciones. Por lo tanto, la conexión Yaciretá-Salto Grande no fue la causante del problema. El directivo de la empresa no lo sabía, aparentemente.

Aclaremos que ante una falla de magnitud, un sistema eléctrico puede caer en un efecto dominó, o sea en una reacción en cadena donde sucesivas centrales salen de servicio, activadas por sus sistemas de seguridad o protección. Pero, el equipamiento de protección de un sistema eléctrico produce información que permite determinar la escala en el tiempo de una sucesión de fallas a nivel de la centésima de segundo. Esto sin contar que existen relays que permiten hasta determinar la distancia a una falla mediante la medición de un parámetro eléctrico llamado impedancia. No haber determinado las causas del fallo en las primeras 24 horas es inadmisible. Y terminar ahora explicando que el fallo se debió al colapso de algunas torres que se pueden ver desde un helicóptero a simple vista, revela el desmanejo en que cayó el servicio eléctrico nacional. 

Sin embargo, el problema de fondo que llevó al colapso energético es la dinámica suicida en que se halla el país por décadas, que abarca a casi todas las áreas, incluyendo la eléctrica. En efecto, absorbidos por la idea oportunista de aprovecharse de las estructuras de un estado débil para conseguir sus fines ideológicos, partidistas y personales, nuestro país no tiene un modelo racional y consensuado que vaya más allá de las miserias humanas que pueblan el marco político. Ganar las elecciones a cualquier costo sin tener la mínima idea de la necesidad de saber qué hacer de cara al futuro y cómo hacerlo, ha puesto a nuestro país en un curso de decadencia inexorable en las actuales circunstancias. El colapso del sistema eléctrico es uno más de los síntomas de esa decadencia 

Esto toca también a Catamarca y La Rioja, por encontrarse ambas provincias ligadas a la Estación Transformadora Recreo, a su vez conectada al sistema nacional por la línea de 500.000 Voltios que une Córdoba y Tucumán.  Por tener carácter radial respecto al sistema nacional, tal conexión es vulnerable. No contamos aquí la línea de 132.000 Voltios hacia Huacra, construida en 1970, que con sus casi 50 años merece ser renovada y elevada de grado en capacidad de transmisión, usando la misma traza. Esto daría a Catamarca la posibilidad de una alternativa de alimentación en caso de problemas en la línea que nos une a Recreo. Pero, aparentemente, no existe esta visión de problema a futuro.  Ojalá estemos equivocados.

El problema es, a nuestro criterio, el modelo de desarrollo energético nacional. Esto abarca desde la generación, la transmisión hasta la distribución. Hoy por hoy, el tema energético no pasa de ser visto como una oportunidad de hacer negocios para la inversión privada. El crear infraestructura dejando de lado las ganancias legítimas que toda inversión privada tiene, no es parte de la ecuación de funcionamiento de ellas. Ese es tema del estado, actuando siempre de “bobo”. 

Esto lo demuestra, lamentablemente, el área de las renovables, convertida en una máquina de generar ganancias seguras para las empresas, al venderle al Estado a precio dólar la energía generada, sin correr los riesgos de venderle a un mercado empobrecido. Todo en nombre de un interés que, en principio, es loable (llegar al 20% para 2025), pero que es desnaturalizado al ser encuadrado solamente en el marco de hacer un negocio para pocos. 

Esto recuerda lo que pasó con los ferrocarriles en época de Juarez Celman, cuando la garantía de una ganancia mínima por parte del estado hizo proliferar “empresarios” ferroviarios que se llenaron de dinero creando ramales ferroviarios fantasmas, hasta que todo se vino abajo porque el Estado simplemente no pudo seguir en el juego. Su concuñado, nadie menos que el general Roca, tuvo que obligarlo a renunciar al cargo de presidente.  

Pero, esta falencia en el desarrollo nacional se extiende a otras áreas: la educativa a nivel secundaria y superior, la salud, la seguridad, la justicia, la vial, etc. Sin ir más lejos, hoy un medio nacional nos informa que parte de la población del Chaco Santiago del Estero y Formosa está envenenada por el carácter arsenical del agua que toman de pozos. Todos los niños sin dientes, gente con cáncer de vejiga, infinidad de animales muertos, envenenados paulatinamente por el arsénico, es la constante para toda esa región. ¿Y qué dicen los gobiernos? Que van a investigar si es el agua realmente el causante!. No bastan los miles de personas envenenadas. 

La realidad es que, como lo demuestra el apagón, no existe un modelo de país, de provincia, de ciudad, de municipio. Todo funciona a lo que venga y convenga para ganar votos. Nuestras elites y la sociedad en general pasan por alto que un país en vías de desarrollo como el nuestro, sin planificación y metas a largo plazo no tiene futuro o, en el peor de los casos, sucumbirá ante su propia realidad y falta de visión. 

Los ejemplos de esta crisis, en que la continuidad de los propios estados está en cuestión, están a la vista: la implosión de Centro América y otros países vecinos con la fuga de su población, la transformación de México en un campo de batalla con el narcotráfico, por mencionar algo cercano. Lo que les está pasando no son hechos casuales, producto solamente de años de desgobiernos y corrupción política, sino consecuencia del renunciamiento personal y social a analizar las causas de sus males. En otras palabras, una falta de compromiso social hacia el propio país. 

En este contexto, el apagón no es solamente el mero síntoma de una falla eléctrica, sino una advertencia de que algo más profundo y sutil anda mal. 
 

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