La Unidad Fiscal de Delitos contra la Administración Pública imputó a dos agentes de la Dirección de Inspección Laboral por el delito de peculado de bienes. La denuncia fue iniciada por el director de Inspección Laboral Ismael Zalazar, quien descubrió una serie de manejos irregulares en dos cuentas que tiene el organismo. La maniobra delictiva permitió que dos agentes usufructuaran de fondos que eran del organismo al trasladar el dinero de la cuenta de multas a otra cuenta que estaba fuera del control del Tribunal de Cuentas. La estrategia les permitió contar con dinero que pertenecía al organismo. La causa tiene como involucrados a dos agentes que se desempeñaban cargos administrativos importantes en la Dirección de Inspección Laboral. El organismo tiene dos cuentas corrientes en el Banco Nación, una es la que corresponde a "Multas" que se aplican a infractores y la otra es “Fondos de terceros” en las que se depositan fondos de acuerdos extrajudiciales en los que la DIL actúa como mediador entre empleador y empleado.
Dos agentes de la DIL imputados por manejo irregular de cuentas
A partir de esa función, los empleados transfirieron de manera continuada el dinero perteneciente a la cuenta “Multas” hacia la cuenta corriente de "Fondos de Terceros", a través de cheques, porque los dos empleados eran las personas habilitadas para la firma de cheques de las cuentas del organismo.
Conforme a la investigación que realizó la fiscalía a cargo de Marcelo Sago, la maniobra consistió en vaciar una cuenta bancaria, transfiriendo los fondos hacia otra que también pertenece a la DIL. Con esa estrategia dispusieron patrimonialmente de los fondos de la cuenta bancaria “Multas”, que recolecta fondos de libre disponibilidad destinados a gastos de funcionalidad de la institución hacia la otra cuenta, que es de uso específico para el pago de los depósitos que los empleadores depositan a sus empleados por indemnizaciones o acuerdos.
Los agentes transferían fondos a una cuenta que no resultaba controlada por el Tribunal de Cuentas, ya que un decreto vigente del Ministerio de Gobierno especifica que solo lo recaudado por multas será materia de control del TC. De esta manera, una de las cuentas era vaciada, direccionando fondos hacia otra que no era controlada.
Con la maniobra concretada dispusieron de $191. 914 de la cuenta corriente de Fondos de Terceros, conforme surgió al confrontar los importes depositados desde el 23 de junio de 2014 hasta el 4 de enero de 2018, cuando se advirtió la irregularidad.
En efecto, en ese período las empresas depositaron $ 313.098 para pagar a sus ex empleados. Sin embargo, el saldo bancario al 4 de enero de 2018 era de $ 121. 183.
Al emitir los cheques de la segunda cuenta, es decir la de Fondos de Terceros, sustraían de la órbita de custodia de la DIL el dinero de la cuenta de “Multas” y ante la necesidad de afrontar gastos inherentes al giro, pretendían inducir a creer que no se había perpetrado el vaciamiento de fondos bajo la simulación de gastos. De esta forma, los agentes sustraían caudales de cuya administración le fueron confiados en razón de su cargo, sin poder precisarse el destino que ambos le dieron a esos bienes dinerarios.
Esas maniobras se perpetraron en el tiempo y se calcula que se realizaron por cuatro años.
Es por eso que ambos agentes fueron imputados por peculado. Se trata del delito que se concreta cuando una persona se queda con el dinero público que debía administrar. El peculado, por lo tanto, forma parte de las maniobras de corrupción.
El Código Penal establece que "será reprimido con reclusión o prisión de dos a diez años e inhabilitación absoluta perpetua, el funcionario público que sustrajere caudales o efectos cuya administración, percepción o custodia le haya sido confiada por razón de su cargo".n