Tras las PASO del domingo, los candidatos a gobernador de Santa Fe, Antonio Bonfatti y Omar Perotti, los dos más votados, ya prendieron los motores de sus respectivas campañas para lo que se espera será un duelo "palo a palo" en las generales de junio próximo.
Bonfatti y Perotti se enfrentan en junio
El Frente Progresista Cívico y Social buscará aprovechar la condición de oficialista, como sucedió en Río Negro y Neuquén semanas atrás, y retener el control de la provincia que tiene desde 2007.
En tanto, el PJ intentará que los votos de María Eugenia Bielsa se trasladen a Perotti, ya que la suma de lo obtenido por ambos este domingo fue superior a lo que sacó el socialismo.
Si Perotti, que logró cerca del 27%, pudiera captar aunque sea la mitad de los votos de Bielsa, quien quedó fuera de carrera con el 13,50%, estaría a un paso de regresar al justicialismo a la Casa Gris.
Por lo pronto, Bielsa dio señales de que no se interpondrá para que el peronismo desbanque al Frente Progresista Cívico y Social de la provincia.
"Sabemos que nuestro espacio será necesario para un triunfo del frente #Juntos. Tenemos mucho para seguir trabajando para que el peronismo vuelva a interpretar a las santafesinas y santafesinos, y para sentar las bases de una victoria a nivel nacional", tuiteó la exgobernadora, que luego en una entrevista radial reafirmó que "por supuesto" va a "apoyar para el triunfo de este frente" porque "es la regla de un juego transparente".
Por su lado, Bonfatti se esmerará en consolidar a sus propios votantes e ir a la pesca de una porción del electorado de centroizquierda que históricamente captura Bielsa, y también apelar al voto útil para absorber una parte del voto antiperonista que en las primarias fue para el candidato de Cambiemos, José Corral, que quedó lejos de la pelea con el 18,35%.
En las elecciones intermedias de hace dos años, Cambiemos se había alzado con una victoria categórica, con más de 38 puntos (20 más que en las primarias 2019) al punto que en el mapa de monitoreo electoral de la Casa Rosada se había marcado a Santa Fe como una de las provincias "ganables".