El hegemónico Movimiento Popular Neuquino (MPN) superó la polarización y logró retener el poder en Neuquén, en unas elecciones de gobernador menos ajustadas de lo esperado.
El hegemónico Movimiento Popular Neuquino (MPN) superó la polarización y logró retener el poder en Neuquén, en unas elecciones de gobernador menos ajustadas de lo esperado.
Hasta el cierre de esta edición, Omar Gutiérrez, que accedió así a su reelección, se imponía con el 39,5% de los votos sobre el candidato de unidad entre el kirchnerismo y el PJ, Ramón Rioseco, que obtenía el 26%. En tercer lugar quedó el postulante de Cambiemos, Horacio “Pechi” Quiroga, que sumaba el 15,3% de los sufragios al cierre de esta edición, con el 94,88% de las mesas escrutadas.
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Pese a la expectativa que tenía el kirchnerismo de hacerse con el poder en esa provincia, lo que hubiera dado un impulso a la candidatura presidencial de Cristina Kirchner , su candidato perdió apoyo en relación con la última elección. En 2015, Rioseco había obtenido el 28,8%, casi tres puntos por encima del resultado. Gutiérrez, por su parte, buscaba alcanzar el 40,5% de aquella elección.
Si bien el oficialismo nacional tenía su propio candidato -con el que mantuvo algunos roces-, la Casa Rosada envió señales de conformidad ante un triunfo de Gutiérrez, que mantiene un buen vínculo con el Presidente y que se mostró en sintonía con Buenos Aires con respecto al desarrollo de Vaca Muerta.
De hecho, el jefe del Estado llamó por teléfono al mandatario para felicitarlo por su reelección.
El MPN gobernará así un nuevo período y mantiene su racha: no pierde una elección del Poder Ejecutivo provincial desde 1963.
“Fue un triunfo contundente y claro”, dijo el gobernador en el búnker del centro de esta ciudad. Tras conocerse que su triunfo fue más holgado de lo esperado, Gutiérrez aseguró que fue una elección “histórica”. “Esta continuidad da previsibilidad”, agregó el funcionario ante las especulaciones sobre el impacto que el resultado podría tener en el desarrollo de Vaca Muerta.
“Estos contrincantes decían que Vaca Muerta estaba muerta”, lanzó Gutiérrez, en dirección a Quiroga y Rioseco, como si todavía estuviera en campaña. “Esto fue una elección provincial. Se eligió gobernador, no presidente”, agregó para bajarle el tono a la nacionalización de los comicios.
Pese a que no pasó a mayores, el kirchnerismo había denunciado irregularidades en el proceso de votación. Según el equipo del candidato de Rioseco, las máquinas del sistema de boleta única electrónica (BUE) no funcionaron correctamente e impidieron, en algunos pocos casos comprobados, que los vecinos pudieran emitir su voto con normalidad.
Por eso, pasado el mediodía, el espacio convocó a una conferencia de prensa en el búnker de Unidad Ciudadana. “Recibimos la información de distintos votantes en distintos rincones de la provincia de que cuando fueron a votar la máquina no funcionó de acuerdo a cómo tendría que haber sido. Comprobaron que el voto no era el que ellos habían intentado emitir. Nuestra apoderada pudo comprobarlo”, dijo Sergio Fernández Novoa, candidato a diputado provincial.n