Los gremios de ATE y el SOEM Valle Viejo se reunieron con representantes del municipio chacarero y entregaron un petitorio dirigido al intendente Gustavo Jalile en el que plantean una recomposición salarial inmediata además de una serie de mejoras laborales.
Los trabajadores habían rechazado el incremento salarial otorgado por Jalile mediante decreto y que incluía una actualización salarial al ritmo de la inflación, que desencadenó un fuerte cruce y hasta traslados de los representantes sindicales.
El planteo incluye una recomposición salarial inmediata; el reconocimiento de un desfasaje del 10%, que quedó pendiente de la pauta salarial pasada; blanqueo de sumas en negro; equiparación del salario familiar con la provincia; entrega de indumentaria de trabajo para todos los trabajadores chacareros; ART; recuperación de convenios con CAPRESCA; entre otros puntos.
El documento, que lleva la firma de los representantes de ambos gremios, fue presentado en una reunión mantenida con el secretario de Gobierno, Marcelo Camaño; el coordinador del municipio, Alejandro Jalile, sin la presencia del jefe comunal.
El encuentro fue acordado luego de que se iniciara el conflicto tras el decreto de aumento salarial unilateral otorgado por Jalile, pero no tuvo mayores avances. Hasta el momento el municipio se comprometió en evaluar lo planteado y convocar a un nuevo encuentro.
Javier Andrada, secretario gremial del SOEM, se mostró con pocas expectativas de que el encuentro tenga sus frutos porque no contó con la presencia de Jalile. Y cuestionó que “quedó a las claras que nunca acordó con ATE, como había manifestado el municipio”. Esta tarde los trabajadores se reunirán en asamblea para decidir los pasos a seguir.
Escándalo
El conflicto en Valle Viejo se inició luego de que los gremios en cuestión advirtieran que el municipio aplicó el mismo aumento salarial que en 2018, con actualización automática con la inflación, de carácter no remunerativo, no bonificable, sin paritaria.
La medida generó fuertes críticas del sector gremial, que cuestionó como arbitraria la medida del intendente chacarero, y Andrada del SOEM terminó calificando a Jalile como “atorrante y delincuente”. Las palabras de Andrada generaron una represalia del municipio y el trabajador terminó trasladado a cumplir funciones como sereno en el Anfiteatro municipal.