El Grupo La Nación cerró la planta impresora del diario y abrió un conflicto con el gremio de gráficos por el despido de 72 trabajadores, en el marco de una reestructuración de la empresa diseñada por el CEO, Guillermo Rivaben.
El Grupo La Nación cerró la planta impresora del diario y abrió un conflicto con el gremio de gráficos por el despido de 72 trabajadores, en el marco de una reestructuración de la empresa diseñada por el CEO, Guillermo Rivaben.
Según la información publicada en sitios digitales, la empresa le informó el martes a los trabajadores la decisión de cerrar planta ubicada en la calle Zepita, en el barrio de Barracas, y el despido de 72 trabajadores que se suman a otros 30 que en los últimos meses aceptaron retiros voluntarios. La planta fue sitiada por la policía para evitar que sea tomada, por lo que la protesta se mudó a la puerta de la redacción del diario, en Vicente López.
En una comunicación interna, Rivaben informó a los empleados que la impresión del diario se tercerizará, una medida que -dice- han tomado “medios de referencia de todo el mundo”. “Con el 80% de la capacidad ociosa, debemos enfocarnos en actividades que nos aseguren un modelo de sostenibilidad y desarrollo para el futuro de los más de 700 empleados que hoy formamos parte de la empresa”, agregó.
El conflicto quedó en evidencia cuando La Nación tuvo que sacar a la calle una versión especial del diario, prácticamente sin noticias del martes y varias notas atemporales. En un breve recuadro en la tapa, informa que es una “edición especial debido a cambios en los procesos de impresión”. La impresión se habría realizado fuera de la capital.
En el gremio de gráficos estiman que el intempestivo cierre de la planta derivará en que La Nación comience a imprimirse en la planta de Clarín, aunque los empleados sindicalizados se negarían a hacerlo. “Por lo menos en la Ciudad y Gran Buenos Aires no va a haber taller que imprima La Nación”, advirtió Héctor “Gringo” Amichetti, secretario general de la Federación Gráfica Bonaerense.
Al cierre de la planta se llegó luego de una fallida negociación abierta el mes pasado, cuando la empresa planteó un recorte salarial del 40 por ciento, la reducción a la mitad del horario laboral y el retiro de unos 40 empleados.