El bloque de legisladores de Juntos por el Cambio decidió no acompañar y negocia dar quórum para el tratamiento de la ley de emergencia económica. "Supera ampliamente la emergencia del 2002, buscan desguazar el Congreso a través de una enorme delegación de facultades", disparó el diputado Mario Negri, antes de que se resolviera por unanimidad no permitir la sesión.
De esta manera, el oficialismo se encuentra en un aprieto, ya que necesita sesionar para que juren los suplentes de Agustín Rossi, Carlos Castagneto, Juan Cabandié, Luis Basterra, Felipe Solá y Luana Volnovich, entre otros que se mudaron al Ejecutivo. El Frente de Todos tiene 119 diputados, diezmado por las ausencias, a los que podría sumar los 10 del bloque Federal del PJ, y los ocho de la bancada encabezada por José Luis Ramón, de buenos vínculos con Sergio Massa.
En el interbloque de Cambiemos había debate entre los tres partidos. En el PRO y la UCR las aguas estaban divididas en torno al quórum por la osadía institucional de impedir la jura de los nuevos diputados. La postura de cara a la votación sí se había definido de antemano, y es el rechazo en general al proyecto. "Se decidió por unanimidad no acompañar una ley que significa anular el Congreso Nacional delegando todas sus funciones constitucionales en el Poder Ejecutivo", advirtieron.
En el Gobierno pretenden un tratamiento exprés y negocian en el Senado una sesión sobre tablas el mismo viernes, a pesar de que la votación del jueves en Diputados, si se habilita la discusión, sería extensa.
Para hoy está previsto que los ministros Martín Guzmán, Matías Kulfas, Ginés González García, Daniel Arroyo, Claudio Moroni y la titular de la AFIP, Mercedes Marcó del Pont, se presenten ante el plenario de las comisiones de Presupuesto y Hacienda y de Legislación General. El mayor foco de atención está puesto sobre Guzmán, que ayer mediodía presentó el proyecto en conferencia de prensa.
La oposición no quiere reconocer que dejó “tierra arrasada”, como se desprende de la ley, y el mensaje del Poder Ejecutivo subraya la “dramática situación económica y social que atraviesa” el país. En este sentido, los gobernadores de la UCR negocian una "discusión rápida".