NUEVAS MEDIDAS DE FUERZA

Ex NEBA: sigue el conflicto y los empleados no tienen obra social

Ayer los trabajadores volvieron a manifestarse en la fábrica de El Pantanillo. Temen por el futuro de sus empleos.
miércoles, 20 de noviembre de 2019 · 02:06

Los trabajadores de la ex NEBA (también ex Italka, ahora Icalorex) volvieron a protagonizar medidas de fuerza ayer, cuando impidieron la salida de un camión de la planta ubicada en el parque industrial El Pantanillo en reclamo por las deudas que la firma mantiene con ellos y que alcanzó, entre otras cosas, la suspensión de la cobertura de la obra social. Denunciaron que fueron amenazados con despidos durante la protesta.

Ayer a media mañana, los empleados se apostaron en el portón de ingreso de la fábrica e impidieron la salida de un camión que estaba cargado con heladeras y freezers que la firma lleva hacia el punto de distribución en Buenos Aires. En este sentido, explicaron que lo hicieron por temor a un vaciamiento y que es la forma de visibilizar el malestar por las deudas que mantienen.
En diálogo con Radio Ancasti, Omar Cisnero, uno de los delegados, comentó que se viven momentos de "una tensa calma".
"Estamos tratando de encaminar la crisis, pero hay una serie de cuestiones que a los trabajadores les molesta. Hay muchas deudas, problemas con la obra social, entre otras cosas", explicó.

En ese sentido, detalló los motivos del bloqueo a la salida del camión. "En estos momentos la producción es muy baja, sale pero sale a cuentagotas y no llegan los insumos. La idea de que no salgan los productos es por el temor al vaciamiento de la fábrica", dijo.

En este sentido había sido el reclamo de la semana pasada, cuando advirtieron que lo poco que logran cobrar de sus salarios era gracias a las ventas directas que tenían en la fábrica.

Cisnero recordó que ya hubo algunos despidos, "pero se gestionó un subsidio para que a los trabajadores no los despidan y fueron reincorporados". "Pero siempre que hay medidas de fuerza hay amenazas de desvinculaciones, esto no es raro. Sin embargo, como el Gobierno está pagando una ayuda a los salarios, la empresa tiene que mantener el compromiso de no despedir", explicó el delegado.

Por otra parte, comentó que mantienen conversaciones "casi todos los días" con los propietarios de la empresa. "Nos dicen que están a la expectativa con unos inversores que estarían interesados en lo que producimos acá, pero no tenemos novedades", indicó.

La semana pasada el malestar explotó cuando los propietarios explicaron que la fábrica se vendería y los trabajadores denunciaron que la firma no pagaría sus deudas y quedarían a merced de lo que decidan los futuros propietarios.

Los empleados reclaman por deudas en sueldos y aguinaldos, y denunciaron que los cambios en la razón social de la empresa responden a una maniobra para no hacer frente a las cargas sociales que adeudan.

A fines de octubre, cuatro trabajadores fueron informados de supuestas desvinculaciones en la puerta de la fábrica y esto desató la primera de las manifestaciones. Como habían hecho presentaciones ante la Dirección de Inspección Laboral, los empleados vincularon los despidos a una especie de venganza, pero finalmente esas desvinculaciones fueron descartadas.

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