Si bien las elecciones del domingo ratificaron la mayoría del oficialismo en las Cámaras legislativas, también rearmaron toda la estructura de los bloques parlamentarios tanto en Diputados como en el Senado.
Si bien las elecciones del domingo ratificaron la mayoría del oficialismo en las Cámaras legislativas, también rearmaron toda la estructura de los bloques parlamentarios tanto en Diputados como en el Senado.
En ese sentido, a partir de ahora y hasta el 10 de diciembre comienza una serie de negociaciones entre los legisladores que continúan y los que ingresarán por el control de las Cámaras y el armado de las bancadas.
Como siempre ocurre, es la Cámara de Diputados donde los juegos de poder son más notorios y llamativos. Desde un análisis netamente numérico, el oficialismo mantendrá después del 10 de diciembre la misma cantidad de legisladores que hoy tiene, es decir 22 miembros. El bloque del viejo Frente Cívico y Social-Cambiemos pasará a tener 16 diputados (uno menos de los que tiene ahora), mientras que se conformaría un nuevo espacio de tres miembros referenciado con el dirigente gastronómico Luis Barrionuevo y su espacio Consenso Federal.
Sin embargo, en la práctica el reparto de bancas de acuerdo a los resultados en las elecciones no siempre coincide con la voluntad de los legisladores, que se define en base a negociaciones y acuerdos.
Para empezar, a partir de diciembre al oficialismo le alcanza y sobra para por si solo iniciar y cerrar las sesiones (tendrá quórum propio), aprobar leyes y nombrar sus autoridades. No obstante, deberá dejar de lado cualquier interna que pueda la romper la unidad, tal como ya ocurrió antes.
Es sabido que el bloque del Frente de Todos (o como vaya a designarse) estará conformado por diferentes expresiones.
La que más peso tendrá es la que responde a la gobernadora y diputada nacional electa Lucía Corpacci. Entre ellas, deberán definir quién estará a cargo de la Presidencia de la Cámara y quienes presidirán las comisiones, además de designar personal en las decenas de cargos que tiene el cuerpo.
Actualmente, el oficialismo está conformado por tres bloques. El Frente Justicialista para la Victoria, que lo integran 15 miembros, en su mayoría integrado por corpaccistas. Le sigue en cantidad de miembros, la Renovación Plural Peronista, compuesto por seis diputados que se dividen entre la Renovación Peronista (conducido por el presidente de la Cámara, Fernando Jalil) y Participación Plural (referenciada con el senador nacional Dalmacio Mera). Por último, está el unipersonal Raúl Alfonsín de la diputada exradical Analía Brizuela.
En diciembre, con los nuevos ingresos, esta división podría desaparecer quedando un solo bloque, pero eso no implica que no se vayan a dar disputas de poder. Entre los 12 legisladores ingresantes hay dirigentes que responden al Corpaccismo y a la Renovación Peronista y otros que no tiene una filiación tan marcada.
En cuanto a lo que se conoce como FCS-Cambiemos la situación es más compleja, producto de las interminables internas del radicalismo. El bloque está partido desde el 2017 entre los sub bloques "Vamos Juntos" y "Cambiamos Juntos". El primero está hoy integrado por 10 miembros del Movimiento Renovador, el Guzmanismo, el NEO (La pata peronista del FCS), la Coalición Cívica y el PRO.
El segundo, por siete legisladores de la Línea Celeste, MORADA y el MIRA.
En diciembre, "Vamos Juntos" se verá fuertemente golpeado porque cinco de sus miembros no renuevan y no está cerrado que los nuevos legisladores que ingresan por el Movimiento Renovador y el PRO (el guzmanismo se quedó sin reelecciones) vayan a sumarse a ese bloque.
Por su parte, "Cambiando Juntos”, renovará dos miembros: pierde uno (Humberto Valdez) y podría sumar nuevos integrantes.
Con los catastróficos resultados del domingo, no se avizora que el bloque se vuelva a unificar.
Finalmente, queda el unipersonal de Hugo Ávila (electo por el frente de Unidad Ciudadana, pero candidato a gobernador por Consenso Federal). A su espacio, se sumaría Juan Carlos Rojas (electo por el FJV, pero histórico dirigente del barrionuevismo, secretario general del sindicato gastronómico) y la ingresante Marina Andrada.
Otra vez y si se tiene en cuenta los resultados electorales, Consenso Federal tendría poca injerencia en las decisiones en la Cámara, ya que el oficialismo tiene quórum propio, pero si surgen diferencias entre los diputados del Frente de Todos, sumado a una impensada unidad en la oposición, el barrionuevismo podría torcer la balanza para un lado o el otro, como ya lo hizo entre el 2013 y el 2017.
En ese periodo, con cuatro miembros, condujo la Cámara luego de cerrar un acuerdo insospechado con el Frente Cívico y Social.
De hecho, en declaraciones a la prensa, el excandidato a diputado nacional por Consenso Federal, Luis Barrionuevo aseguró que su espacio se quedará con la conducción de la Cámara baja.