Los trabajadores despedidos de la ex Calzados Catamarca vuelven a movilizarse para repudiar los compromisos oficiales irresueltos, tras el cierre de la planta fabril.
Los trabajadores despedidos de la ex Calzados Catamarca vuelven a movilizarse para repudiar los compromisos oficiales irresueltos, tras el cierre de la planta fabril.
“La clase política nos ha tomado el pelo”, aseguró Claudio Carrizo, ex delegado de los trabajadores de Calzados, que formaba parte de la brasilera Alpargatas. El hombre aseguró que hasta el momento deben afrontar la desidia de las autoridades tanto del Gobierno provincial como municipal, que no cumplieron con los compromisos efectuados al momento del cierre de las plantas.
Al respecto, indicó que la Dirección de Inspección Laboral (DIL) aún no logra concluir con la revisión de las liquidaciones mal realizadas a los trabajadores.
Carrizo señaló que la empresa pagó las indemnizaciones pero en muchos casos se detectaron que se abonaron hasta $47 mil de menos, lo que representa una gran pérdida para las familias que aún permanecen sin una fuente laboral.
Reclamaron que desde hace tiempo el organismo oficial viene atendiendo a dos trabajadores por día y que esto extendió los plazos previstos.
La demora en la revisión ocasiona que los trabajadores no puedan iniciar un reclamo judicial en conjunto. También señaló que el municipio capitalino no cumplió con la entrega de un subsidio económico comprometido de $1.500, pese a que ya transcurrieron más de dos meses de la promesa. Y recordó que incluso había existido un compromiso de entregar canastas navideñas, pero que jamás sucedió.
Se quejó de que todos los compromisos oficiales fueron dados a conocer públicamente, pero ninguno de ellos se cumplió.
“No son cosas que hemos pedido, son cosas que nos ofrecieron. Esa mentira es la que provoca la bronca de los compañeros”, dijo.
La intención es que en los próximos días los trabajadores despedidos vuelvan a reunirse en asamblea para expresar su descontento por la situación.
Si bien el objetivo central es que todos puedan lograr una reinserción laboral, pretenden expresar su descontento por la situación y reclamarán respuestas concretas.
Carrizo señaló que los trabajadores de la planta cerrada jamás dependieron de la ayuda oficial, pero que hoy la necesitan. “Hemos estado trabajando 20 años en el sector privado sin pedir absolutamente nada”, remarcó, pero se lamentó de que hoy se sienten usados.
Plateó que muchos de los despedidos son trabajadores con edad avanzada para encontrar un nuevo trabajo, pero demasiado jóvenes para acceder a la jubilación, lo que los ubica en una situación preocupante.
Además remarcó que no se revisaron los casos en que se había comprometido un tratamiento particular para aquellos desempleados próximos a la edad de jubilarse. Y que tampoco se logró acceder a la continuidad de la prestación de las obras sociales, pese a que se había comprometido que los despedidos gozarían de una extensión a un año de la cobertura médica.
"El Pantanillo es un cementerio", cuestionó y acusó de indiferencia al Estado para con la industria en Catamarca, que junto con la crisis económica ocasionó el cierre de fábricas.