A casi un año de que se cierre la Unidad Especial de Investigación AMIA, se conoció un informe de quien fuera su titular, el radical Mario Cimadevilla donde acusó a Mauricio Macri y al ministro de Justicia Germán Garavano de intentar convertir ese organismo en una “unidad especial de encubrimiento”. El documento, que fue redactado días antes del cierre de la Unidad, estaba dirigido al propio presidente y le señalaba su falta de voluntad e interés por el esclarecimiento del atentado y aludía a los pedidos que había recibido para que la querella del Estado impulsara la absolución de los dos fiscales acusados en el juicio oral por el encubrimiento del ataque terrorista, Eamon Mullen y José Barbaccia.
La unidad en cuestión fue disuelta en medio de un escándalo, cuando fueron revocados los poderes de los abogados del Ministerio de Justicia que querían pedir penas para todos los implicados en el juicio sobre las irregularidades en la investigación original. “Le dije a Macri que le agradecía por relevarme de cumplir un compromiso que él no estaba dispuesto a asumir”, sintetizó Cimadevilla el espíritu del escrito.
El documento presentado por Cimadevilla, con un balance de su actividad y su diagnóstico de la situación, fue revelado por el diario Jornada, de Chubut, tierra del ex titular de la Unidad y anterior senador nacional.
Fue presentado hace casi un año, cuando el Poder Ejecutivo resolvió disolver la repartición, que entre sus tareas tenía la de aportar a la causa madre sobre el atentado y ejercer la querella estatal en el juicio que está en marcha por el encubrimiento del atentado con acusados como Carlos Menem, Hugo Anzorreguy, el ex juez Juan José Galeano, los fiscales Mullen y Barbaccia, el ex comisario Jorge “Fino” Palacios, el ex titular de la DAIA Rubén Beraja y Carlos Telleldín. Se los acusa de haber armado una historia falsa para explicar el atentado.
El primer conflicto en torno a este juicio se produjo en marzo de 2017 cuando renunció a representar la querella estatal la abogada de la Unidad AMIA, Mariana Stilman, después de que le indicaran que debía tener una actitud poco activa en el proceso. En su reemplazo quedó José Console, que integra el tribunal de disciplina de Boca Juniors, con el mandato de no acusar a los ex fiscales Mullen y Barbaccia. Según el texto de Cimadevilla, la unidad iba camino a convertirse en una “unidad de encubrimiento”. “Frente a crímenes de esta magnitud no hay derecho al secreto, ni al misterio, ni a la preservación de amigos”, dice uno de los tramos del escrito.
Otro párrafo agrega: “La investigación del atentado a la AMIA ha quedado amarrada a previas determinaciones de hipótesis de verdad sentadas por flojas decisiones anteriores, que no acusa ingenuidad epistemológica, sino simple inercia, hipocresía, cobardía o directamente complicidad institucional”.
“El documento presentado a Macri habla de un nuevo encubrimiento, porque estábamos en ese momento en medio del juicio sobre el encubrimiento. Se suponía que como querellantes debíamos trabajar para saber la verdad y acusar a quienes tenían responsabilidades. Cuando me vinieron a indicar que pida la absolución de los fiscales, yo les dije que no iba a encubrir a nadie”, relató Cimadevilla en declaraciones al diario Página 12.
Además, aseguró que la pista iraní "es débil" y advirtió que "quizás" a alguien le conviene que ese país "siga sospechado del atentado".
La Unidad Especial AMIA había sido elevada al rango de Secretaría de Estado por el Gobierno de Cambiemos,pero dos años después se la eliminó.