La causa de los cuadernos de la corrupción durante la gestión del kirchnerismo, sumó un nuevo arrepentido cuya confesión, derivó en la detención de otro ex secretario de Cristina Kirchner.
La causa de los cuadernos de la corrupción durante la gestión del kirchnerismo, sumó un nuevo arrepentido cuya confesión, derivó en la detención de otro ex secretario de Cristina Kirchner.
Se trata de Isidro Bounine, a quien el juez Claudio Bonadío le dictó la prisión preventiva luego de aceptar como imputado colaborador al ex funcionario kirchnerista Juan Manuel Campillo a pedido del fiscal Carlos Stornelli.
Isidro Bounine era el único ex secretario de la ex presidenta y actual senadora nacional que hasta el momento no había sido salpicado en la causa que investiga la recaudación de fondos ilegales por parte de ex funcionarios del gobierno kirchnerista.
La detención -según fuentes de la causa- complica la situación de Cristina Kirchner quien se encuentra procesada como jefa de la asociación ilícita. Como primera medida, el juez Bonadío, aceptó al ex ministro de Hacienda de Santa Cruz Juan Manuel Campillo, como imputado. El ex funcionario K quedó detenido el 20 de noviembre pasado, y está acusado por ser partícipe necesario de la asociación ilícita que cobró sobornos a empresas contratistas del Estado del sector energético, del transporte y de la obra pública.
En su rol de imputado colaborador, según fuentes judiciales el ex funcionario señaló a Bounine, como parte de las maniobras de lavado de dinero del ex secretario de Néstor Kirchner, Daniel Muñoz, fallecido en 2016.
En esta parte del expediente se investigan una veintena de acusados que pertenecen al entorno de Muñóz, compra-venta de inmuebles en Estados Unidos por U$S 70 millones. En su acuerdo firmado con la fiscalía y homologado por Bonadio, el ex funcionario santacruceño y hombre de confianza de los Kirchner, mencionó entre los participantes de las maniobras de lavado a personas vinculadas a la familia Kirchner, entre ellos, a alguien que formaba parte del “núcleo duro” del ex matrimonio presidencial y que ya fue sobreseído por el juez Claudio Bonadío en una causa por enriquecimiento ilícito.
Quien también fuera titular de la de la Oficina Nacional de Control Comercial Agropecuario (ONCCA) durante el último gobierno kirchnerista, consiguió la homologación y en su extensa declaración se refirió a Bounine como un “nexo con Muñóz” y quien habría hecho de “puente para el asesoramiento sobre los inmuebles en el exterior”, indicaron a Clarín fuentes de la investigación.
Campillo, nuevo arrepentido quedó involucrado en la causa a raíz del testimonio de Elisabet Municoy, presunta testaferro de Daniel Muñoz, y, según consignaron las anotaciones del chofer Oscar Centeno y confirmaron varios testimonios, responsable del movimiento y traslado de bolsos con dinero.
Municoy indicó que el ex ministro de Economía de Santa Cruz habría sido intermediario en diversas operaciones inmobiliarias que Muñoz realizó en Estados Unidos, donde adquirió al menos 17 propiedades y donde habría invertido 70 millones de dólares.
Municoy habría involucrado a Campillo en el manejo de unos 50 millones de dólares, el ex funcionario habría recibido 5 millones de dólares en concepto de comisiones.