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EL SECRETARIO DE OBRAS PÚBLICAS, EDUARDO NIEDERLE, ASEGURÓ QUE LAS TACHAS O TORTUGUITAS SON ÚTILES

"Prefiero que se rompan diez autos y no tener más muertes"

Aunque adelantó que respetará la norma si se promulga, dijo que en el CD "nadie pensó en el peatón".
22 de septiembre de 2018 - 04:05 Por Redacción El Ancasti

El secretario de Obras Públicas de la Municipalidad de la Capital, Eduardo Niederle, se refirió a la ordenanza que aprobó el Concejo Deliberante y que ordena retirar las llamadas "tachas" o "tortuguitas", reemplazarlas y además prohíbe que se instalen nuevas. Para el funcionario, la norma no propone ninguna solución, aseguró que las tortuguitas "cumplieron con su función" y opinó que es preferible "que se rompan diez autos y no tener ninguna muerte".

Niederle se mostró sorprendido porque "muchos de los concejales que votaron en contra de las tortuguitas, alguna vez nos las pidieron y hasta nos felicitaban por Facebook por haberlas puesto". En ese sentido, consideró que los ediles se apresuraron a sancionar la ordenanza. "Creo que no pensaron en el peatón, y además atacaron el problema sin dar una solución. La ordenanza debía decir cuál otra alternativa proponen", sostuvo.

Si bien adelantó que serán respetuosos de las instituciones, y si el intendente decide promulgar la medida buscarán una solución, insistió en que en el Ejecutivo no están disconformes con la instalación de esos reductores de velocidad.

"Nosotros estamos convencidos de que cumplieron con su objetivo. Prefiero que se rompan diez autos y no tener ninguna muerte, es cuestión de prioridades, me pregunto quién piensa en el peatón. No podemos poner semáforos y agentes de tránsito en todos lados, nuestro criterio es la prioridad del peatón. Porque si no hacemos los reductores, nos critican porque no controlamos la velocidad de los vehículos", indicó, y aseguró que es un error decir que las tortuguitas no son reductores de velocidad, tal como lo señaló la concejal Alicia Paz, autora del proyecto que desató el debate.

Más educación
Por otra parte, Niederle sostuvo que los reductores son necesarios porque "hay una mala educación vial en general". "Lamentablemente no se respetan las normas de tránsito, y en esto me incluyo. Algún día seremos más educados y estas tortuguitas no cumplirán ninguna función, pero son necesarias", insistió.

En tal sentido, recordó que el director del SAME, Norberto Bazán, reconoció que en la Capital se redujeron los accidentes. "Además dijo que para las ambulancias no representan un inconveniente, entonces para nosotros esas tachas cumplieron su objetivo", sostuvo.

También comentó que muchos de los pedidos de reductores de velocidad surgen cuando se asfaltan calles nuevas. "Los conductores las comienzan a usar para evitar los semáforos porque consideran que los semáforos no los dejan andar con  la velocidad que creen necesaria, y allí empiezan los pedidos. Tengo 50 ordenanzas de concejales pidiendo reductores de velocidad, y otros 70 pedidos de vecinos", remarcó.

Gasto
Por último, sostuvo que no es imposible reemplazar las tortuguitas existentes, "pero no va a ser de un día para otro, y hay que ver con qué recursos lo hacemos".

"Llevamos hechos 80 lomos de burro y colocamos 70 reductores de tortuguitas. Desde 2016 hasta la fecha llevamos gastados unos 700.000, no es una suma importante y el efecto es positivo. Además, la diferencia de precio entre las tortuguitas y el lomo de burro es mínima, y las tortuguitas se instalan en un día.  Cada tortuguita nos sale $370, y se colocan dos o tres filas, depende la zona", explicó.

Plazos de la ordenanza
Sancionada el último jueves, ahora el Ejecutivo debe resolver si promulga o veta la medida. Si la nueva ordenanza no es vetada dentro de los próximos diez días hábiles, se la considerará promulgada de hecho. En caso de que el Ejecutivo se incline por el veto, el Concejo Deliberante puede insistir con dos tercios de los votos y promulgarla automáticamente.
 

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