La justicia busca recuperarlo

Creen que hay dinero de las coimas escondido en el país

En el marco de la 'causa de los cuadernos', los jueces y el fiscal comenzaron la búsqueda de este dinero.
lunes, 20 de agosto de 2018 · 04:05

BUENOS AIRES- Con la declaración que escucharon el juez Claudio Bonadio y el fiscal Carlos Stornelli del financista Ernesto Clarens, los funcionarios judiciales iniciaron el fin de semana una búsqueda para recuperar esos fondos para el Estado, en un intento de congelar los que están en el exterior y secuestrar los dólares que (sospechan) se encuentran escondidos en la Argentina.

De acuerdo a diferentes medios nacionales, por ahora, los investigadores de "la causa de los cuadernos de las coimas" saben que una porción de ese dinero fue expatriado por Clarens, el histórico financista de los Kirchner.

Además, sospechan que otra parte estaría escondida en el Sur y creen que el resto fue a parar a manos de los ministros y colaboradores intermediarios, beneficiados en esa cadena de corrupción.
Según se conoció, la declaración de Clarens mencionó mecanismos de fuga de capitales mediante offshores y transferencias al exterior.

"La declaración de Clarens y la de José López, ambas, dispararon medidas para producir prueba sensible", dijeron desde la Justicia Federal.

Los cuadernos de Oscar Centeno, el chofer de Roberto Baratta, revelaron la existencia de una cadena de recaudación ilegal de fondos de cada Ministerio durante los gobiernos de Néstor y Cristina Kirchner: los políticos pedían coimas o aportes y los empresarios pagaban para seguir haciendo negocios a través de la obra pública.

Los cuadernos revelaron que solo en los seis meses anteriores a la muerte de Néstor Kirchner en 2010 el remisero Centeno transportó en su Toyota Corolla color negro 53 millones de dólares en compañía de Baratta o de su secretario Nelson Lazarte.

El 77% del monto total entregado durante el período (US$37,6 millones) terminó en el departamento de Cristina Kirchner de Juncal y Uruguay y el otro 22% (US$10,8 millones) se dejó en la quinta de Olivos.