Momentos de tensión se vivieron en la Cámara de Diputados cuando el bloque del FJV logró impedir el tratamiento del proyecto del diputado Carlos Molina (FCS-Cambiemos), que intentaba modificar la ley de creación de la comisión organizadora de la Fiesta Nacional e Internacional del Poncho y que tenía moción de preferencia. Hubo gritos, golpes sobre la mesa y una cuestión de privilegio que tampoco prosperó. En el medio, un proyecto muy similar fue presentado por el oficialista Isauro Molina, pero apenas tomó estado parlamentario. En el FCS cuestionaron que el Gobierno "pierde la posibilidad de transparentar la organización del evento".
La organización del Poncho, eje de la discusión de los Diputados
El proyecto que impulsa la oposición tenía pedido de tratamiento preferencial para ayer, cuando coincidió con el ingreso del proyecto del oficialismo, que es bastante similar. Atento a que las dos propuestas eran modificatorias de la ley nº4910, el diputado Augusto Barros (FJV) mocionó que ambas sean giradas a la Comisión de Cultura y Educación. Esto despertó el enojo del autor del proyecto que tenía moción de preferencia, Carlos Molina, quien cargó contra Barros y elevó la voz mientras golpeaba su atril: "Si no quieren hablar sobre el Poncho no lo hagan, pero no pueden evitar el debate. Lo que pasa es que quieren esconder la cabeza debajo de la tierra. Queda una cantidad increíble de artistas afuera del Poncho y no quieren rendir cuentas como se debe", disparó Molina.
Tras el episodio, Molina se retiró del recinto y regresó luego para pedir una cuestión de privilegio contra Barros, que fue rechazada por el cuerpo. "Queríamos escuchar todas las voces, no solo las de Facebook. No quiero que la Cámara esconda nada bajo el poncho, quiero transparencia. Tiene que terminar de ser un elemento político de quien gobierna; no debatir esto es un daño a la Gobernadora", dijo.
En ese sentido, enumeró una serie de datos de la rendición de cuentas del Poncho 2017 que consideró irregulares. "Hay gastos de más de $500.000 que no tienen factura, hay contrataciones directas de más de $1,2 millones. Hay más de $2 millones de pago a empresas de La Rioja, teniendo contrate catamarqueño. Hay alquileres de generadores por el valor de uno nuevo. No digo que el Gobierno haga mal las cosas, pero hay temas que no están bien. Y no lo dice Molina, lo dice la gente que se queja", añadió.
La diputada Marita Colombo respaldó al legislador opositor, al señalar que evitando el debate "el Gobierno de la Provincia pierde una oportunidad valiosa para transparentar la organización del Poncho", señaló.
Por su parte, la diputada Cecilia Guerrero, presidenta del bloque del FJV, sostuvo que Molina "le falta el respeto a la comunidad cuando busca sus cinco minutos de fama queriendo tratar este proyecto, que no resuelve ninguno de los problemas que él mismo plantea".
Debate sobre el aborto
En el cierre de la sesión, la diputada Paola Bazán (FCS) instaló el debate sobre el proyecto de despenalización del aborto, o interrupción voluntaria del embarazo. Al margen de las expresiones a favor y en contra del proyecto, del debate surgió un repudio a las expresiones del apoderado legal del Colegio Quintana, Rubén Martí, quien había advertido que "a los aborteros no los vamos a votar". La diputada Marita Colombo (FCS) encabezó el rechazo a las declaraciones de Martí y a "la intolerancia que coacciona la libertad". En sintonía, Maximiliano Rivera aseguró que "no se puede permitir esa influencia perversa que ejercen ciertos sectores de expresión social".
"Me pregunto si hemos tratado este tema con responsabilidad social, con seriedad, y si hemos estado realmente buscando solucionar una problemática teniendo en mente el bien común o si solo hemos estado tratando de imponer una idea por sobre la otra. ¿Podemos nosotros como ciudadanos, nosotros como legisladores provinciales o pueden nuestros legisladores nacionales avanzar e ir en contra de nuestro principal contrato social, nuestra Constitución provincial, que garantiza la vida a partir de la concepción?", inició Bazán, quien luego tuvo un cruce con la oficialista Adriana Díaz, quien la acusó de "no tener perspectiva de género".
"Quiero expresar mi rechazo a lo que ocurrió en la Catedral, cuando se intentó coaccionar la libertad del voto de las personas", dijo Colombo en alusión a las declaraciones de Martí, quien se había expresado en contra del senador nacional Oscar Castillo, que adelantó su voto a favor del proyecto.
Por su parte, Maximiliano Rivera cuestionó "a quienes se posan en un pedestal moral basado en una serie de valores de los que se creen poseedores y evidentemente nosotros no tenemos". "Se lo perdonaría 100 veces a jóvenes o niños que pasan por un proceso interno en el que las pasiones le ganan a la razón, pero no se lo perdono a una persona con sus facultades ampliamente desarrolladas para ejercer esa presión de manera perversa sobre un legislador nacional, sea del partido que sea", disparó.
En el mismo sentido se expresó Analía Brizuela, quien consideró que "no debemos faltarle el respeto a las autoridades, más allá de su opinión si es a favor o en contra de algo. Esta situación disparó insultos de un lado y del otro", dijo y planteó la posibilidad de ir a una consulta popular para definir una posición sobre el proyecto.
