El paro nacional convocado por la Confederación General del Trabajo fue contundente y se sintió especialmente en el sector público catamarqueño. Sin transporte de pasajeros, bancos, ni clases en las escuelas públicas y algunas privadas, la medida de fuerza se hizo sentir. No hubo incidentes, a pesar de algunos entredichos en los ingresos del Centro Administrativo del Poder Ejecutivo (CAPE). Los comercios no adhirieron, pero hubo poco movimiento en los locales céntricos. A nivel nacional, el presidente Mauricio Macri insistió en que este paro "no contribuye en nada" y el ministro de Hacienda reiteró que implicó "un costo de casi $29.000 millones".
A primera hora de la mañana se generó un pequeño conflicto en los ingresos del CAPE, cuando un porcentaje mínimo de empleados se presentó a trabajar. Es que los encargados de abrir los portones pertenecen a Obras Públicas, sector agremiado en ATE que también adhería a la medida. Sin embargo, finalmente se permitió el ingreso, aunque el 90% de las dependencias estuvo cerrada. Lo mismo ocurrió en las oficinas que los ministerios tienen en el centro de la ciudad, que permanecieron sin actividad, igual que en la Legislatura y el Poder Judicial, donde casi no hubo personal.
Empleados del IPV, por su parte, manifestaron que las oficinas del organismo estuvieron cerradas "por orden de la patronal", según denunciaron desde el gremio. En particular, el temor de quienes se presentaron a trabajar y no pudieron ingresar a sus puestos era por el posible descuento del día, más la pérdida del presentismo, que implicaría una reducción de unos 700 pesos al final del mes.
Caso particular fue el de la Obra Social de los Empleados Públicos, que había informado que la atención sería normal. Sin embargo, a media mañana decidieron cerrar las puertas de la central por falta de personal, lo que generó la bronca de más de un afiliado que se vio imposibilitado de realizar trámites.
Los que adhirieron en su totalidad fueron los bancos, aunque algunos permitieron operaciones en las plataformas digitales.
En las escuelas no hubo clases, afectadas por el paro del transporte y de los docentes; aunque algunas abrieron las puertas, la mayoría de los docentes adhirió a la medida o no pudo asistir.
Las estaciones de servicio, en las que se preveían inconvenientes, trabajaron normalmente aunque no hubo presencia de camiones para reabastecerlas.
En la Municipalidad de la Capital se vio resentido el servicio de recolección de residuos, por la adhesión del SOEM, y oficinas como el Concejo Deliberante permanecieron cerradas.
Comercios, bares, restaurantes y heladerías abrieron sus puertas con normalidad, aunque el movimiento en el microcentro y zonas aledañas fue mínimo. Sí hubo casos en los que fueron atendidos por los propietarios, ante la imposibilidad de asistir de algunos empleados. La Unión Comercial cuestionó el paro en un comunicado en el que señalaron que la medida "no nos lleva a lo que queremos, que es el crecimiento en base al trabajo y que el camino para lograrlo es el esfuerzo, el sacrificio, el compromiso y la honestidad".
En Recreo Trabajadores agremiados en el Sindicato de la Industria de la Alimentación bloquearon los ingresos a la fábrica de ARCOR como medida de acción directa.