Con el apoyo de una ajustada mayoría que le augura un mandato muy complicado, el líder socialista Pedro Sánchez derribó ayer viernes al conservador Mariano Rajoy en una moción de censura en el Parlamento, y se convirtió en el nuevo presidente del gobierno de España. En la votación en la cámara baja, Sánchez reunió el apoyo 180 de los 350 diputados para la moción promovida después de que la justicia condenara al Partido Popular (PP) de Rajoy en un sonado caso de corrupción.
Según una fuente socialista, el rey Felipe VI firmó ayer a la tarde el decreto de nombramiento de Sánchez, que asumirá su cargo hoy al mediodía y ya ha iniciado los contactos para formar su gabinete. Mientras tanto, el flamante mandatario recibió el apoyo del gobierno alemán y del presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, quien le manifestó "su plena confianza".
"Voy a abordar todos los desafíos que tiene nuestro país con humildad, con entrega, y voy a hacerlo desde el consenso, con humildad, con mucha capacidad de trabajo", declaró Sánchez a la prensa. Rajoy se despidió antes del desenlace con una breve intervención en la cámara, reconociendo su derrota y felicitando a Sánchez por adelantado. "Suerte a todos ustedes por el bien de España", dijo el líder conservador, de 63 años que ocupaba el cargo desde diciembre de 2011.
Para echar a Rajoy, Sánchez armó una coalición con la izquierda radical de Podemos, los independentistas catalanes y los nacionalistas vascos. En total, ocho fuerzas políticas lo votaron. Una opción obligada por la fragmentación de la cámara y denunciada enérgicamente por el portavoz del PP en la cámara, Rafael Hernando, quien fustigó una coalición de "extremistas, radicales e independentistas" que "quieren acabar con el proyecto de España".
Sánchez, licenciado en Economía y de 46 años, reconoció que tendrá dificultades en su acción de gobierno, que con los 84 diputados de su partido será el más minoritario de la España democrática. También tendrá presión para anticipar los comicios, sobre todo del lado del partido liberal Ciudadanos, que no apoyó la moción de censura y que según los sondeos va viento en popa. Sánchez admitió en ese sentido que "es evidente que tenemos que ir a unas elecciones generales", sin mencionar fechas.
No obstante, reiteró con un tono optimista su "compromiso con Europa" y la estabilidad macroeconómica, y prometió "estabilizar socialmente este país", priorizando políticas en favor del medioambiente y de la igualdad entre hombres y mujeres. Además, reiteró su oferta de diálogo al gobierno independentista catalán que asumirá hoy, con lo que se levantará la tutela impuesta a la región desde octubre, a raíz del intento fallido de secesión unilateral. "Este gobierno quiere que Cataluña esté en España, y escuchará a Cataluña", declaró Sánchez.
El socialismo promovió la moción de censura hace una semana, tras conocerse la sentencia judicial respecto de la red de empresas que de 1999 a 2005 sobornaron a cargos del PP para obtener contratos públicos en distintos puntos del país. El partido conservador fue condenado a pagar más de 245.000 euros como "partícipe a título lucrativo" de la trama. La justicia consideró probado que hubo una caja B desde 1989, y el tesorero que la administró, Luis Bárcenas, fue condenado a 33 años de prisión.