Un grupo de propietarios de fincas con plantaciones de vid enviaron una nota a la Dirección Provincial de Administración de Riego, a cargo de Pablo Gigena, en la que reclaman que se normalice el servicio de riego porque están en riego las plantas de vid.
Productores reclaman por el agua de riego
En la nota enviada, señalan que en el último turno de riego tuvieron limitaciones horarias y de caudal cuando el canon de agua estaba abonado al día y algunos por todo el año.
"Ninguno de los usuarios del riego del barrio "El Barrialito" y del barrio "El Retiro" terminó de regar las fincas.
"Solicitamos que se tomen los recaudos necesarios para entregar el caudal correspondiente o se deje sin horario el turno porque de continuar con esta problemática estamos expuestos a que nuestras fincas se sequen, por falta de agua", expresaron y manifestaron que los turnos de riego son de cinco meses.
En diálogo con El Ancasti, Carlos Páez, Alberto Mamaní y Jorge Vaquinzay explicaron las razones del reclamo.
“Hay una preocupación total de los productores porque cada día se empeora el problema del riego. El regante no termina de regar su vid y le cortan el agua. Los encargados que están aquí nos están perjudicando y nuestras viñas están por perderse. En mi caso hice injertos y están por perderse porque se necesita agua, ya que están en pleno brote", explicó Jorge Vaquinzay.
En este sentido, el productor señaló que los funcionarios que están a cargo son "autoritarios y soberbios", ya que no pueden entablar el diálogo que correspondería para esta problemática.
"El problema del agua fue siempre, pero el año pasado ya fue el colmo de la situación. No es posible mantener una viña con el riego que se hizo en el año pasado. Este año estamos esperanzados en poder regar mejor. Si regamos cuatro veces al año, como el año pasado, yo creo que ninguna planta de vid puede sobrevivir, mucho menos pedir que produzca o que dé un rendimiento mayor", evaluó Alberto Mamaní.
“Nosotros queremos que el agua llegue a las viñas, si tenemos que colaborar en algo lo hacemos. Estos son problemas viejos y si esto sigue así ya no hay viña que aguante", agregó.
“ Aquí hay que tener en cuenta que no solo la viña tendrá menos rendimiento sino que también habrá menos interesados en trabajar en la vid. Esto fue una actividad primaria de Fiambalá, la agricultura era la primera actividad, después vino el turismo o la minería", dijo otro de los propietarios de finca.