Ollas prestadas, varias presas de pollo, cebolla, tomate y trabajo en equipo. Un grupo de ex trabajadores, y sobre todo de ex trabajadoras de Productos Eyelit se organiza para preparar el almuerzo, el sexto día después de los despidos. Hay bronca y decepción, pero también agradecimiento. Hoy a las 10 tendrán una cita con funcionarios del Gobierno para conocer qué avances hay sobre sus indemnizaciones y prometen que mientras no les paguen todo lo que corresponde, no levantarán el campamento.
"Somos jóvenes para jubilarnos y viejos para tener otro trabajo"
A la sombra de unos pocos árboles, los ex empleados de la fábrica ubicada en la ruta nº33 frente al ex Frigorífico Municipal bloquearon el ingreso al predio con tres carpas, y un pasacalles que pintaron la semana pasada cuando llegaron a Casa de Gobierno: "Eyelit y Alpargatas. Queremos trabajar".
"Nos manifestamos de forma pacífica, porque queremos que nos paguen el 100% de la indemnización. Adentro quedan algunas máquinas y creemos que el miércoles la Dirección de Inspección Laboral va a hacer un recorrido. Tenemos la intención de quedarnos acá y que no se lleven nada hasta que nos paguen", le contó a El Ancasti una de las cesanteadas, Noemí. Es una de las 42 mujeres que el miércoles pasado recibió el telegrama de despido, en medio de sus vacaciones. Es también una demostración de un dato imposible de ocultar: el desempleo afecta en un 2% más a mujeres que a hombres en Catamarca.
"Quedamos muy decepcionados, fue muy mala la forma en la que actuaron. Quizás si nos avisaban antes, lo hubiéramos previsto, o nos hubiéramos hecho la idea. Pero nosotros firmamos las vacaciones y nos llegaron los despidos", explicó. La bronca de Noemí es la de todos: hasta el momento, la única oferta que recibieron fue vía mail y para pagarles en cuotas sólo el 30% de la indemnización.
El encargado de la planta, Julio, que trabajó en Eyelit desde el inicio de su producción hace 35 años, también se siente "traicionado". "Pasé por todas las situaciones difíciles, con Menem, con De la Rúa, estuve viviendo en Buenos Aires trabajando con esta empresa, quedé a cargo de la fábrica cuando se fue el último gerente. Hace dos meses hubo una reunión en Buenos Aires por la caída de las ventas, y ahí se acordó lo de las vacaciones anticipadas. Ellos se comprometieron a mantener las fuentes de trabajo, nosotros firmamos pensando que estábamos tranquilos", lamentó.
Otra de las empleadas también se lamenta. Se queja. "Somos jóvenes como para jubilarnos, y viejos como para conseguir empleo. Tenemos entre 45 y 55 años, y la mayoría tiene gente a cargo, hijos, nietos, o padres. Frente a nuestros ojos se llevaban telas, máquinas. Fueron vaciando la fábrica y nos decían que nos quedáramos tranquilos porque estaban en desuso y se iban a vender para pagar sueldos y vacaciones", dijo.
La planta de Eyelit en Sumalao se dedicaba a la fabricación de la tela, corte y moldeado, y también a la confección. Allí se hacían pijamas, ropa interior, algunas remeras. "Pero es imposible competir con las importaciones. Uno va a la peatonal y ve que se venden boxers en oferta a dos por $180, y los que fabricábamos acá costaban $180 cada uno. Los costos son distintos", analizó otro empleado.
En medio del mal momento, los ex Eyelit agradecen a quienes los ayudan. "Mucha gente nos da una mano. Defensa Civil nos trajo nylon y reflectores, la Policía también nos ayudó. Pero también hay muchos que pasan y nos dejan una gaseosa, o preguntan qué nos falta", contaron.
Ayer recibieron la visita del ministro de Producción, Daniel Zelarayán, y el secretario de Industria, Lisandro Álvarez. Ambos se comprometieron a reunirse con los dueños de la empresa para llegar a un acuerdo. Hoy, mientras algunos mantengan la guardia en la fábrica, el resto se convocará a Casa de Gobierno para volver a visibilizar el reclamo.