Los despidos de Alpargatas Textil y la seguidilla de microdespidos registrados en varias plantas de la provincia dejaron un gran impacto en la sociedad, no solo por la consecuencia de la pérdida de cientos de puestos de trabajo, sino también porque la firma formaba parte de la historia misma de la industria en Catamarca.
La asistencia a los casi 300 textiles despedidos fue inmediata y pese a que la asistencia abarca lo económico y social, las expectativas por lograr una reinserción son bastante desalentadoras. La mayor parte de los ex operarios tiene más de 40 años y muchos con 20 y 30 años de servicio; otros estaban a un par de años para jubilarse. Hoy la situación económica del país aumenta en la desesperanza de lograr una nueva fuente laboral o encarar un emprendimiento propio.
De los primeros despidos, realizados en junio, solo cinco consiguieron un nuevo trabajo. Fernando Zárate, ex delegado gremial de los trabajadores, en diálogo con El Ancasti, comentó que la empresa cumplió y pagó la indemnización casi en forma inmediata y destacó la contención ofrecida por la provincia, que ya avanza en los descuentos. Habrá un padrón de alrededor de 30 beneficiarios del Instituto Provincial de la Vivienda (IPV) y también en los servicios.
Por su parte, el municipio otorgará una ayuda económica excepcional de $1.500 en los próximos días y con la implementación del seguro por desempleo plus también podrán mantener la cobertura de salud, una vez concluidos los tres meses legales de asistencia.
El Ministerio de Producción y la Gerencia de Empleo también pusieron a disposición mecanismos para buscar la reinserción. Por un lado se apunta a reubicarlos en forma paulatina y a medida que las plantas locales requieran de personal. También se acordó la posibilidad de facilitar el acceso a microemprendimientos, sin embargo las posibilidades son pocas. “No es fácil, todas las cosas están caras. La situación está difícil ¿qué se puede vender?, ¿qué proyectos podemos hacer?”, se lamentó.
“Lo que necesitamos es trabajo. Si bien nos indemnizaron, la plata se acaba rápido y después qué vamos a hacer. Nos dijeron que somos la prioridad para reinsertarnos, pero no hay trabajo. Hay compañeros que con tanto sacrificio se compraron un autito, podrían ponerlo de remís, pero comprar una licencia es una barbaridad”, comentó el trabajador aún desesperanzado por la situación que atraviesa el país.