Los despidos también golpean a la producción olivícola. El secretario general de la UATRE, Ramón Ferreyra, confirmó que en los últimos días siete trabajadores de la firma AGRICAT, ubicada en Capayán, fueron despedidos. Tras la decisión, la firma quedará solo con tres trabajadores, que ven con temor la continuidad de la empresa.
Los despidos fueron realizados sin causa, y pese a que hay compromisos de pago de la indeminización pasaron a engrosar la larga lista de desocupados que sacude a la provincia en las últimas semanas.
Ferreyra dijo que los argumentos de la firma son los elevados costos del servicio de energía eléctrica y la suba de los insumos para mantener la actividad.
En este sentido, reconoció que las altas tarifas de energía causan estragos en todas los emprendimientos. “Una empresa que pagaba $15 mil de energía para el riego de plantas, hoy paga $400 mil. Es una locura, es una irresponsabilidad del Gobierno”, cuestionó Ferreyra en diálogo con Radio Ancasti.
También apuntó contra la política tarifaria del Gobierno nacional que repercute en el interior del país. “Catamarca y la mayor parte de las provincias estuvieron sosteniendo lo que se gastaba en Capital Federal, en los barrios más poderosos de la Capital, que pagaban $200 y $300 de luz cuando acá ya pagábamos $500”, dijo y remarcó que el ajuste impactó en la industria, en la actividad agropecuaria y privada.
Señaló que el panorama es más complejo aún teniendo en cuenta que continúan los aumentos tarifarios y la suba en el precio de los combustibles.
Ferreyra destacó que los trabajadores olivícolas accedieron a un aumento salarial retroactivo a partir de julio, pero que son muchas las empresas que aún no hicieron frente a este compromiso. También cuestionó al organismo de contralor, la Dirección de Inspección Laboral (DIL), por la irresolución en un largo conflicto salarial en tres firmas de Pomán, que adeudan salarios desde junio.