El domingo a la madrugada, a la edad de 83 años, falleció en Tucumán el empresario de la construcción Antonio Vargiú, quien dejó una prolífica obra en Catamarca. Vargiú llegó a Argentina a los 16 años, procedente desde la isla de Cerdeña (Italia). Se instaló en Tucumán y luego desembarcó en Catamarca donde realizó un importante aporte a la arquitectura local.
En efecto, será recordado por la construcción de parte del edificio Leo III, la escuela 9 de Julio, el Polideportivo de la Capital, el Hospital de Recreo, más de 4.000 viviendas en toda la provincia y varias escuelas en el Este catamarqueño. Distintas obras que ejecutó a través de las empresas que forjó, Vargiú Hermanos y Japa SRL, desde la década del 70.
También fue responsable de la edificación de la hostería de La Viña, con la que contribuyó a desarrollar el turismo en esa zona bajo el slogan: "Un paraíso para quedarse".
En Catamarca estableció a su familia integrada por su esposa y cinco hijos. Además realizó notables aportes culturales a partir de su historia personal, ya que escribió el libro "La bala del cañón", en el que cuenta su experiencia en la Segunda Guerra Mundial, y "L'emigrant" en el que refiere el momento en que dejó Italia para venir a Argentina.
Vargiú pasó los últimos meses en Tucumán donde estaba internado por razones de salud y fue sepultado en esa provincia, donde también había dejado su legado.