El Sindicato de Obreros y Empleados Municipales de la Capital se convocó para protagonizar una marcha y manifestación en contra de las que consideraron políticas de ajuste del Gobierno nacional, la precarización del Gobierno provincial y la inacción de la delegación Catamarca de la Confederación General del Trabajo. Con consignas en contra de los secretarios generales de la CGT, Leonardo Burgos y Roberto González, la división gremial quedó evidenciada. El resto de los gremios se plegó a la convocatoria en Buenos Aires.
Un grupo de poco más de 150 empleados municipales se movilizó desde la sede de su sindicato, en la esquina de las calles 1º de Mayo y La Rioja, hasta la sede de la CGT en calle Tucumán, donde improvisaron un acto en el que fueron oradores el secretario general Walter Arévalo, el titular de los Autoconvocados de Salud, José Traverso, y el candidato a diputado nacional por el Partido Obrero, Ariel López.
"A las crisis las sufren los trabajadores, no los dirigentes. Y el binomio que conduce la CGT no está en contra de nadie ni reclama, el SOEM es el único que se opone a las políticas de ajuste de la Nación y la Provincia. Seremos pocos hoy, pero somos todos trabajadores que luchan por sus intereses", destacó Arévalo tras la manifestación.
El gremialista remarcó el carácter pacífico de la manifestación y explicó que si bien algunos manifestantes dejaron pintadas en las paredes de la CGT, solo se hacía responsable por "las expresiones de los trabajadores". "CGT traidora" y "Burgos y González traidores" fueron algunas de las consignas que se pintaron con aerosol en la fachada de la CGT y también sobre la calle.
Por su parte, el resto de los sindicatos nucleados en la CGT se sumó a la manifestación en la Ciudad de Buenos Aires. Sin embargo, entre los casi 60 gremios que dicen confederar solo enviaron una delegación de tres colectivos y en Catamarca no hubo manifestación alguna, ni se vio resentida la actividad en ningún organismo del Estado ni privado.
Esto también fue cuestionado por Arévalo, quien dijo que hay una connivencia de los sindicatos con el Gobierno de la Provincia y el Partido Justicialista, que normalizó la rama de las "62 Organizaciones" y está integrada por un grupo de sindicalistas afines al ex titular de la CGT, Pedro Armando Carrizo, y la actual conducción de la Confederación.