Deterioro de las expectativas

Tras seis meses de ajuste, cede la confianza del consumidor

La confianza de los consumidores argentinos no sólo muestra una baja en julio, sino que se encuentra muy por debajo del último pico registrado en enero.
sábado, 16 de julio de 2016 · 10:57

Así surge de un estudio realizado por Thompson Reuters /Ipsos Argentina que señala que este mes, los 45,6 puntos alcanzados por el índice se encuentra 2,2 puntos por debajo de junio y muy lejos de los 55,7 puntos de enero.

El buen clima que trajo consigo el cambio de Gobierno, comenzó a traducirse rápidamente en una tendencia a la baja de este índice en los meses siguientes.

En el séptimo mes del año, se observan unos 10 puntos por debajo del pico, y la confianza al consumidor no muestra signos de recuperación.Según aclara el estudio, uno de los subíndices que lo componen es el de Expectativa de Empleo.

En este caso, julio registró un 48,3, muy por debajo de junio que mostró 53,3 puntos. Sin dudas uno de los puntos más sensibles al momento de analizar las expectativas de las familias.

También muestran signos de deterioro los subíndices de percepción de la situación financiera personal que después de un repunte en el arranque del año en el que tocó los 43,7 puntos, fue descendiendo hasta los niveles actuales de estancamiento en torno a los 31 puntos.

Junto con este subíndice, Thompson Reuters /Ipsos, evaluaron la percepción de la situación personal combinada con el escenario económico.

Nuevamente se registra una baja en el último trimestre de 3 puntos, después de haber alcanzado en enero los 72,7 puntos, lo más elevado del último año.Algo similar sucede con el gasto de las familias sobre bienes durables. En este caso la caída desde enero hasta la fecha es más pronunciada y la baja alcanza los 13 puntos. El pico con el cambio de gestión fue de 50 puntos, para ubicarse en julio en los 38,3 informados.

La caída con respecto a junio es de apenas 0,7% pero la tendencia del último trimestre es a la baja.

Las cifras señalan en conjunto, un deterioro de las expectativas de las familias tanto a nivel personal, específicamente financiero, como también las confianza en la seguridad laboral que coincide con los meses de publicación de un elevado nivel de inflación.

En el caso de las expectativas que combinan la situación personal con la del país, si bien la tendencia también es negativa en los últimos meses, las mediciones no llegan a perforar el piso de los 67,5 puntos en lo que va del año.

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