Siempre se hace referencia a la devaluación del peso en relación al valor de otra divisa, por lo general del dólar, puesto que la moneda norteamericana se ha convertido en el seguro refugio de la cada vez más menguada capacidad de ahorro de los argentinos.
El billete de 100 pesos perdió el 90 % de su poder de compra
A pesar de ello, una manera más simple de medir el fenómeno es la pérdida de capacidad de compra de bienes y servicios del peso, sea en la nominación que fuere, mes a mes y año tras año.
A solo en día de que el INDEC dé a conocer la variación del Índice de Precios Nacional Urbano para el área metropolitana, un grupo de legisladores de la oposición comunicó el resultado de la tasa de inflación en diciembre último: 1,87%, y el promedio correspondiente a todo el 2014, que ascendió a poco más del 38 por ciento en comparación con el año anterior.
En el término de doce meses el poder de compra de cien pesos se redujo a 72, es decir que se necesitan 38,5 por ciento más de pesos para adquirir la misma cantidad de bienes y servicios, o recortar el consumo en casi un cuarto del que se tenía un año antes, con el billete de máxima nominación vigente.
Hacer este ejercicio resulta dramático si se observa el ritmo de depreciación del billete de máxima nominación desde que en 2003 se comenzó a dejar atrás la crisis que provocó la ruptura de la convertibilidad sin plan y con default, hasta hoy.
En el primer año pasó a valer 94,3 pesos en términos de poder de compra, al siguiente descendió otro escalón a 83,9 y cayó a 76,4 el año posterior descendiendo al fin del mandato del presidente Néstor Kirchner en 2007 a 60,8, al acelerarse la inflación ese año de 9,8 a 25,7 por ciento.
En solo un año, el último perdió el 25 % de su valor
Cuando Cristina Fernández de Kirchner llega al poder el proceso logra sostenerse en un ritmo de deterioro por año de 23 a 28%, sólo atenuado a 14,8% con la mini recesión de 2009. Pero se intensificó en el último año al volar los precios promedio de la economía 38,5%, lo que redujo el valor del billete de cien pesos de 2003 a menos de trece pesos de entonces.
Esto significa que los bienes y servicios que hoy cuestan 100 pesos, once años atrás se los obtenía con sólo 12,6 pesos.
El Banco Central se resiste a emitir moneda de mayor denominación
Dado que la autoridad monetaria se resiste a imprimir billetes de mayor nominación para facilitar las transacciones, bajo el argumento de que de ese modo induce a la bancarización de la población -uso de la tarjeta de débito bancario, aunque hoy no es aceptada en gran parte de los centros turísticos-, la Casa de la Moneda no da abasto para reponer los papeles que se deterioran por su uso intensivo; los cajeros automáticos de los bancos no alcanzan a responder a la demanda del público, y se terminan rompiendo, generando un trastorno adicional a la población al que enfrentan por la falta de moneda de baja nominación.