Las diferencias que existen en el seno del bloque de diputados del Frente Cívico y Social (FCS) siguen acentuándose. Y las internas del radicalismo impactan de lleno en la bancada de la oposición.
El viernes pasado, durante la reunión que mantuvieron diputados del FCS con el presidente de la UCR, Amado David Quintar, sobrevoló la necesidad de aplicar algún tipo de correctivos sobre aquellos legisladores que no compartan las ideas del bloque y el radicalismo en su conjunto. Y surgieron algunos cuestionamientos hacia el rol de José Sosa (FCS), por no participar de las reuniones del bloque opositor desde hace varios años; y disparar duras críticas contra el oficialismo partidario a través de la Corriente Progresista Radical (CPR).
En ese contexto, circuló con fuerza en los pasillos de la Legislatura el rumor de los diputados insertos en la línea Celeste, que conduce Oscar Castillo, podrían llegar a promover un pedido de expulsión de Sosa, tanto del bloque como de la UCR. Es que lo habrían llegado a comparar con Alfredo Gómez (MIRA), al poner en duda su pertenencia partidaria y eventual connivencia con el peronismo. Pero ése no es el único problema. Un par de semanas atrás diputados castillistas le pidieron a Julio Salerno que renunciara a la presidencia del bloque, solicitud que no fue aceptada por el legislador renovador, quien planea ocupar el cargo hasta noviembre próximo.
También la está pasando mal la diputada socialista Carmen Verón. Es que un grupo de diputados brizuelistas apoyan y sostienen a Ernesto Figueroa, futuro rival de Verón en las próximas internas partidarias del Partido Socialista en el mes de octubre.