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El ministro Molina, de acuerdo con la disolución del ENRE

Advirtió sobre la importancia y la necesidad de replantear las funciones que actualmente cumplen todos los organismo estatales.
21 de junio de 2012 - 00:00
El ministro de Servicios Públicos, Julio Molina, manifestó su acuerdo ante la posible disolución del Ente Regulador de los Servicios Públicos (ENRE), propuesta que fue presentada por el diputado Jorge Moreno (FV).



No me cabe duda de la necesidad que tiene de adecuarse a esta nueva época y la necesidad de replantearse cuál es la función que deben cumplir todos los organismos estatales, máxime teniendo en cuenta que se trata de dos empresas (la de energía y la de agua) que están marcadas por un capital mayoritario a cargo del Estado, por lo que la disolución no me parece extraña, aseguró el funcionario.



Para Molina, la iniciativa que propone la desaparición del ENRE es viable, pero aclaró que es tema que deberá analizarse en profundidad.



El funcionario señaló además que las regulaciones son procesos dinámicos, flexibles y abiertos, y recalcó una vez más que los organismos deben adecuarse a las circunstancias.



Uno de los motivos que fundamenta Moreno en la propuesta apunta a la finalidad para la que fue creado el Ente Regulador, que a su criterio actualmente cumple el Estado a través de la nueva empresa Energía Catamarca Sociedad Anónima con Participación Estatal Mayoritaria (EC SAPEM) -que reemplazó a EDECAT- y la firma Aguas de Catamarca.



El proyecto de resolución habla de una superposición de funciones.



En este sentido, hace mención a que las facultades atribuidas al ENRE, entre ellas el control y fiscalización sobre el cumplimiento de los contratos de concesión, la calidad técnica y comercial y el cumplimiento de los cuadros tarifarios son tareas que le corresponden ahora a las empresas con mayoría accionaria estatal.



También cuestiona Moreno el rol del ENRE como tercero imparcial para participar en el dictado de los actos administrativos de alcance jurisdiccional e intervenir en forma previa y obligatoria en toda controversia entre agentes de la actividad de las empresas privadas.



La posible desaparición del ENRE despertó la reacción por parte su presidente, Augusto César Acuña, quien inscribió la iniciativa en la disputa que mantiene el kirchnerismo con el FCS.



Acuña resaltó que la designación de los tres directores del ENRE se realizó con acuerdo del Senado. Y que los funcionarios sólo pueden ser removidos a través de un juicio político.



Está también la posibilidad de renuncia por enfermedad o razones personales, pero para sacar a los directores de su función el único camino es el juicio político, aseveró Acuña.



El titular del ENRE dijo que como hombre de la política y ciudadano común advierte que los legisladores de la oposición y el oficialismo están embretados en una discusión cuando deberían estar solucionando los problemas cotidianos.



Para él, dentro de la interna del oficialismo se disputan quién puede causar más daño en las filas de la oposición.



Esto no es lo que pregona la Gobernadora. No creo que el tema amerite mayor análisis, reflexionó.

Estatización y polémica

El Ente Regulador de Servicios Públicos (ENRE) se creó a mediados de la década pasada, cuando el Gobierno que por entonces encabezaba Arnoldo Castillo privatizó la distribución de energía eléctrica.



El papel cumplido por el organismo ha sido objeto de muchas críticas, debido a su pasividad ante los incumplimientos reiterados, sobre todo de la empresa EDECAT y el evidente fracaso de la gestión privada de los servicios.



Los funcionarios del ENRE se defendieron siempre con el argumento de que las sanciones que aplicaban eran anuladas por el Poder Ejecutivo.



El proyecto de resolución del diputado Jorge Moreno -que todavía no fue aprobado en la Cámara baja y en cualquier caso es sólo una propuesta al Gobierno- actualizó la discusión sobre el sentido que tiene el organismo cuando los servicios públicos son prestados ahora por el Estado.



Aparte de los fundamentos expuestos en su iniciativa, Moreno consideró que el ENRE es un aguantadero de radicales, un reducto de funcionarios de gestiones anteriores.
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