En la muestra se presentó en sociedad la heladera solar. Se sabía de los hornos solares, de los calefones solares e incluso de las cocinas solares, pero nunca de una heladera capaz de producir frío para conservar alimentos sólo con la potencia del sol. Y no se trata de que el aparato produzca energía eléctrica con la concentración solar. Más extraño aún: el dispositivo genera el frío cuando ya dejó de darle el sol.
La iniciativa surgió a raíz de los problemas que tienen los productores de conservar alimentos por estar alejados de las redes de energía eléctrica.
La heladera solar, que tiene muy pocos prototipos construidos, funciona entonces con carbón activado, que se empapa con metanol. Durante el día, el alcohol se va evaporando y condensándose progresivamente por el sol. Por la noche, para evaporarse de nuevo el alcohol deberá tomar calor de la cámara fría, de un metro y medio de ancho por un metro de profundidad y medio metro de largo, con lo cual hará descender la temperatura allí dentro.
El dispositivo no tiene cables ni partes móviles y está en condiciones de producir una cantidad considerable de hielo como para conservar los alimentos durante el día, cuando el proceso se reinicia.