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Harto de las internas, renunció el ministro Julio Molina

Las diferencias con las autoridades de la EC SAPEM se agudizaron en los últimos días. La gobernadora Corpacci aún no aceptó la dimisión.
19 de noviembre de 2012 - 00:00
El ministro de Servicios Públicos, Julio Molina, presentó su renuncia al cargo por las diferencias internas que mantenía con la conducción de la empresa EC SAPEM. La gota que rebalsó el vaso fue el reclamo de los pobladores de Chumbicha por los problemas en la prestación del servicio. Es la primera baja en el equipo que acompaña a la gobernadora Lucía Corpacci, quien aún no aceptó la dimisión.



El ex titular de la cartera de Servicios Públicos presentó su renuncia por la fuerte disputa con las autoridades de la empresa, que dirige Eduardo Andrada. Las diferencias se habían agudizado ante los reclamos de distintos sectores por los problemas en la prestación del servicio. Así lo expresó Molina en la nota que le remitió a la gobernadora, Lucía Corpacci: La renuncia obedece a perturbaciones colaterales que impiden una gestión armónica en los servicios públicos.



Diferentes hechos fueron confirmando desgastes en la relación de entre el ministerio y la firma distribuidora.



El viernes pasado, el intendente de Capayán, Alfredo Hoffmann (FCS), junto a funcionarios de esa comuna, se unieron al reclamo de vecinos que denunciaban el retiro de los generadores ubicados en el ingreso de la localidad de Chumbicha. Frente a esa situación, el Ministerio de Servicios Públicos responsabilizó a la EC SAPEM por la falta de energía en Chumbicha. A través de un comunicado señalaba que el 8 de noviembre, de modo unilateral, inconsulto y arbitrario, el gerente de la EC SAPEM, Ricardo Shoijet, con la anuencia del presidente, Eduardo Andrada, enviaron una nota a CAMMESA, indicando que se debía retirar toda la generación móvil de la provincia. El Ministerio de Servicios Públicos fue ajeno al desmanejo de la EC SAPEM, que vino a contrariar lo acordado entre Servicios Públicos y Nación, señalaba el comunicado.



La semana pasada, Molina no había dudado al responsabilizar a Andrada por los problemas en la prestación del servicio en Capital. Argumentó que el Ministerio realizaba las obras y la empresa tenía la responsabilidad de ponerlas en marcha. Pero el último incidente que aceleró la salida del ministro fue la aparición de panfletos anónimos injuriantes. No era la primera vez que ocurría un hecho así.



El ministro de la Emergencia

El ex ministro de Servicios Públicos Julio Molina fue uno de los primeros nombres que Corpacci confirmó para integrar su equipo.



El Gobierno decidió desdoblar la cartera de Obras y Servicios Públicos y le dio a Molina un papel relevante en la conducción del área. Para permitirle que realice obras con mayor celeridad, el Gobierno envió a la Legislatura el proyecto por el que se declaró la Emergencia en los Servicios Públicos. La normativa le permite realizar contrataciones directas para agilizar las obras necesarias para enfrentar la crisis de los servicios.



En el marco de esa normativa, el Gobierno ya comprometió $54.827.109 para la ejecución de obras de electrificación, agua potable y gas. La primera etapa fue por un poco más de $15 millones y la segunda se aproxima a los $40 millones.



El 31 de octubre, la gobernadora, Lucía Corpacci, firmó el inicio de la obra correspondiente al gasoducto Chumbicha-Catamarca, una obra que definió como emblemática, contemplada en la Emergencia. En ese acto, Corpacci felicitó a la gestión de su ministro. No hubiéramos podido avanzar si Molina no hubiera trabajado anticipadamente con los organismos nacionales, para lograr todas las autorizaciones exigidas, señaló.



Sin embargo, Molina ya sentía la falta de respaldo político. En la última sesión en la Cámara de Diputados, el bloque del FV no defendió el Ministro ante las críticas del FCS por los problemas en los servicios.





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