Mutuales y cooperativas, fachadas de un negocio seguro
Requisitos mínimos y entrega inmediata, los cebos de la trampa
Los jubilados y pensionados se convirtieron en las víctimas más frecuentes de la usura que ofrecen las financieras, mutuales y cooperativas, que prestan montos mínimos, en cuotas mensuales que terminan acumulando intereses altísimos.
Dinero ya, Préstamos en el acto, Sin veraz, Vamos a su domicilio son las promesas que promocionan las financieras y casas de crédito a sola firma. La facilidad para entrar en el circuito es el cebo para entrar en la trampa.
Pero las consecuencias son reintegros del dinero por montos que duplican y hasta triplican el préstamo original y, en algunos casos, hasta la persistencia de los descuentos cuando se terminó de cancelar la deuda.
Mientras ningún organismo regula y fiscaliza la actividad financiera en la provincia, la voracidad usurera sigue ensañándose con los sectores más desprotegidos de la sociedad, que no pueden ingresar al sistema de créditos de la banca.
Lo llamativo es que muchas financieras que operan en la provincia y hacen de la usura su único negocio se inscriben bajo la figura legal de mutuales y cooperativas, lo que les permite contar con códigos de descuento para recibir automáticamente la cuota debitada de sus deudores.
Tal es el caso de Francisca Solaliga, una jubilada que percibe el haber mínimo, y que se vio en la necesidad de acudir a un préstamo por la suma de $ 3.000 pesos en una mutual, lo cual le significó endeudarse durante 2 años.
En diálogo con El Ancasti, Francisca afirmó que en 24 meses habrá devuelto más del doble de lo que le prestaron.
Comentó, además que, aparte de la cuota pactada por el préstamo, le descuentan de sus haberes la cuota societaria de la mutual. En relación a esto último, sostuvo que no adhirió a ninguna mutual , sino que automáticamente la afiliaron y le descuentas todos los meses.