La catarsis por la derrota electoral del 13 de marzo fue uno de los últimos puntos del temario de la Convención. Cuando llegó el momento ya habían pasado casi seis horas de debate y, por lo tanto, muchos convencionales optaron por retirarse.
La Convención quedó sin quórum, pero aún así los dirigentes que estaban presentes optaron por continuar el debate que ya fue más calmo.
El dirigente Pablo Bordón (Renovador) opinó que hubo un menosprecio por la militancia política y agregó que los radicales no supieron comunicar los logros de la gestión de Brizuela del Moral. Hubo fallas, traiciones y otros que se guardaron para no trabajar, señaló. De igual modo convocó a defender la gestión del FC.
Renato Gigantino también remarcó la falta de compromiso de muchos funcionarios e hizo hincapié en el fracaso de la mesa chica que seleccionó los candidatos.
A su turno, Alfredo Gómez (MIRA) convocó a desdramatizar la política y habló de la falta de credibilidad con la que el FCS llegó al 13 de marzo, por todas las batallas internas que se habían librado entre correligionarios. Casi al final, Augusto César Acuña definió que faltó clase política porque sobraron tecnócratas y anheló los comienzos del FCS, cuando la mesa política tenía representantes de ligas mayores.