Los jóvenes no se incorporan a la actividad agraria. Por ahora, hay escasa molienda de fruta.
Todos los aportes y programas que se implementaron desde el Gobierno provincial y nacional para fomentar la producción vitícola quedan en la nada cuando se imponen situaciones difíciles de revertir, como las consecuencias de las intensas lluvias y la maduración tardía del fruto. A ello se suma ahora la falta de mano de obra para la cosecha.
De acuerdo con un relevamiento realizado en las bodegas locales, aún no se molió ni una cuarta parte de la fruta en comparación con el año pasado. Si se tiene en cuenta que el Instituto Nacional del Vino fija la primera quincena de abril como fecha de cierre para la molienda de uva, se tiene que acelerar el proceso debido a que faltan pocas semanas para el vencimiento del plazo. Sin embargo, gran parte de la uva se encuentra en el parral.
El constante éxodo de jóvenes de entre 18 y 35 años que emigran en busca de trabajo tuvo un impacto directo en esta actividad relacionada con el agro y que ha sabido cultivarse durante siglos.
Jaime Ortiz, un productor que además realiza el acarreo y traslado desde las fincas hasta una de las bodegas, afirmó que en la situación influyó la entrega de subsidios y planes de empleo, porque la gente que tiene la edad siente que ya no tiene la necesidad de buscar un trabajo.
También hay que señalar que todavía no se han logrado mejorar las condiciones del precio de venta de la uva y por lo tanto el pago para los cosecheros también está supeditado a esta realidad.
Las bodegas no suben más de 0,60 centavos por kilo de uva cereza puesta en bodega, lo que implica que sacando el costo de traslado y acarreo les quedaría menos de 0,40 centavos. A raíz de ello, algunos productores habían pedido al Gobierno que se les subsidiara este costo, como ocurre en La Rioja, San Juan y Mendoza.