La secretaria de Deportes de la Provincia, Juana Fernández fue una de las funcionarias que sufrió, en carne propia, el maltrato durante la visita presidencial: un botellazo le cayó en la cabeza y también la escupieron apenas pasó las vallas de acceso al predio de ENCATA.
El protocolo de la Presidenta dio vergüenza, hasta tuvo actitudes repugnantes en el trato a las autoridades que conforman el gabinete de la Provincia, dijo Fernández, aún molesta, a El Ancasti.
Fuimos, quizá con la ingenuidad de respetar la investidura presidencial, porque todos creíamos que era un acto importante, puesto que es la Presidenta de todos los argentinos, señaló la funcionaria al tiempo que destacó que directamente deberían haber informado que se trataba de un acto del Frente para la Victoria y haber dejado lo institucional de lado. Pero la integridad y dignidad de los catamarqueños es mucho mayor que este acto patoteril que realizó este sector político.