domingo 2 de agosto de 2026

El administrador del IPV defendió su gestión y negó el clientelismo

Aseguró que el proceso de adjudicación se transparentó en los últimos años. Me voy con la conciencia tranquila, dijo.

No pierde la calma el arquitecto Eduardo Brizuela del Moral (h) cuando se sienta a charlar de temas incómodos para quien administró durante 4 años uno de los organismos clave para la gestión de su padre, el gobernador Eduardo Brizuela del Moral.



Pero sus afirmaciones no alcanzan para superar las sospechas: adjudicaciones de viviendas irregulares, listados de beneficiarios que se cambian sin previo aviso, entregas de viviendas hechas directamente por teléfono para que los nuevos dueños busquen la llave...



Pero el arquitecto asegura que todo se hizo con el estudio previo que se debía realizar en el departamento de Evaluación y que a lo largo de los cuatro años que duró su gestión al frente del Instituto Provincial de la Vivienda, el mecanismo de adjudicación de viviendas sociales se transparentó y se mejoró, y lamentó que esa percepción personal no se haya transmitido hacia la gente.



Durante los cuatro años que hemos estado en el IPV, y esto lo pueden chequear con la gente de Adjudicaciones, es la primera vez que se realizaron todas las visitas sociales (a los postulantes), cuando había que ir al interior hubo que trabajar una semana o 10 días seguidos en el lugar se lo hizo, se defendió el arquitecto.



Sin embargo, admitió que puede ser que la gente no cubra totalmente sus expectativas cuando espera una vivienda y no se la entregan. Para explicar esta situación, dijo que por año se reciben por lo menos 800 nuevas inscripciones de postulantes.



Y que en los últimos años se construyeron más de 1.000 viviendas anuales, es decir, se cubre a quienes se inscriben y más.



Pero con esos números, sin embargo, no se explica el enorme déficit habitacional que tiene la provincia, reflejado incluso en el Censo 2010: se contaron 89.376 viviendas, pero hay 96.001 hogares (familias conformadas) viviendo en ellas. Y peor aún, del total de construcciones, aún existen 2.134 ranchos.



Si hay alguna familia que cuestiona a alguien que tiene una vivienda, eso no ha sucedido. Porque si es adjudicatario es porque necesita una casa, subrayó el administrador, que sin embargo se cubrió en el mismo momento: Son miles de adjudicaciones, en realidad, pero la forma en que se ha trabajado, desde que asumí, hubo un cambio en las metodologías, tratando de que el proceso sea lo mejor posible, a la vez que señaló que se puede cuestionar el proceso, pero no hay muchas personas que lo hayan hecho.

Las adjudicaciones



No perdió la compostura tampoco el arquitecto cuando se le consultó acerca de la acusación que lanzaron sus propios empleados, en particular los integrantes del equipo Social del Departamento de Evaluación de Postulantes, quienes dijeron que no les permitieron participar de la preselección de los postulantes de las 120 viviendas y las 70 Viviendas, ambos conglomerados en el norte.



La respuesta del arquitecto fue ambigua sin embargo.



Por un lado, cuestionó la autenticidad de la acción de los empleados al señalar que me llama la atención que presenten la nota tres días antes de que culmine la gestión cuando, recalcó, hace 4 años que están realizando el mismo trabajo. Y por otro lado, dijo que no son todos los empleados de esa área los que firmaron esa nota, pero no quiero polemizar con los empleados.



Ellos lo saben, la libertad que les hemos dado y la responsabilidad también de que ellos, como profesionales desde el área correspondiente, tomen esa evaluación para seleccionar los postulantes, argumentó el administrador.



La sospecha de que el IPV se utilizó desde el Gobierno como un organismo donde se consolidó la política clientelar fue rechazada totalmente por el hijo del gobernador.



Lo invitó a recorrer los barrios, y no es así. Hemos tenido viviendas que han sido recuperadas por estas situaciones, agregó en referencia a que hay casas que nunca fueron ocupadas por los beneficiarios, quienes supuestamente tienen necesidad real de contar con una casa. Las impugnaciones se deben hacer con fundamentos, no porque sí, remarcó por si quedaban dudas.



Me voy totalmente con la conciencia tranquila, y el tiempo va a determinar cómo fue esta gestión, remató la charla Brizuela del Moral.
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