Profesor de inglés, lo más destacable de su gestión como secretario de Estado fueron los viáticos.
Integrante del círculo más íntimo del gobernador Eduardo Brizuela del Moral, el profesor de inglés Luis Roberto Luque se desempeñó como secretario de Gabinete durante los dos mandatos de su jefe. Aunque los logros institucionales de su gestión se desconocen, se caracterizó por notorias erogaciones en viáticos.
La Secretaría de Estado de Gabinete está compuesta sólo por él. A diferencia de lo que ocurre con las otras 9 secretarías de Estado, la Subsecretaría de Información Pública, Fiscalía de Estado y Asesoría General de Gobierno, no hay ningún otro cargo en su organigrama. Se trata de una estructura unipersonal.
Luque forma parte del grupo que acompañó a Brizuela desde los tiempos de la UNCA, pero su figura no merece demasiadas consideraciones entre la dirigencia política. Los lazos personales con el Gobernador y su familia, de todas formas, le sobraron no sólo para sortear cualquier crítica, sino también para llevar adelante con éxito algunas intrigas personales.
Antes que a objetivos políticos o institucionales, su trabajo estuvo dedicado a la asistencia personal de Brizuela del Moral, a quien acompañó en viajes por Europa y Australia. En estas giras internacionales cumplía supuestamente el rol de traductor, que complementaba eventualmente con el de cronista, fotógrafo y otros, sobre todo en lugares como España, donde su condición bilingüe era superflua.
En los días previos a las elecciones del 13 de marzo, Luque acumuló gastos en viáticos por casi 30 mil pesos, de acuerdo con las resoluciones publicadas en el Boletín Oficial. Los propósitos de los viajes no se revelaron nunca.
Los viajes a cargo del erario de la Provincia fueron una de las características más particulares de la gestión de Luque como secretario de Estado. Si bien es cierto que esta vocación turística se manifestó también en gran parte del equipo brizuelista, lo particular en el caso de Luque es el misterio en torno a los fines de sus periplos. Entre 2006 y 2007, por ejemplo, se asentaron gastos en viáticos a su favor por 150.000 pesos.
Sólo una vez trascendió que haya participado de una gestión de tipo político o vinculada a cuestiones de Estado. En octubre de 2006 se reunió con representantes del negocio del juego cuando se hizo público que la concesión exclusiva de la actividad, y con condiciones más ventajosas para los concesionarios, se había prorrogado por 15 años en forma directa.
De todos modos, los detalles de su intervención no se conocieron. Lógico: la otra característica saliente de Luque como secretario de Gabinete, aparte del gusto por los viáticos, fue que nunca en ocho años informó sobre las actividades del Gobierno ni intervino en ningún debate público.