A dos días de las elecciones presidenciales en Colombia, la fórmula compuesta por dos profesores de matemáticas se presenta como la principal aspirante a suceder a Álvaro Uribe.
Luego de que el 28 de febrero pasado la Corte Constitucional declarara ilegal el Referendo Reeleccionista a través del cuál se consultaría a la ciudadanía si debía permitírsele a Álvaro Uribe Vélez el acceso a un nuevo período presidencial pese a que la Carta Magna lo prohíbe, pareció abrirse un abanico de posibilidades para nuevos aspirantes que se encasillaban en posturas a favor y en contra de la continuidad de la política de seguridad democrática vigente. Así, desde aquel momento y con la anticipada salida de Uribe de la carrera electoral, Juan Manuel Santos, ex Ministro de Defensa de la saliente administración, se erigió en digno representante de la continuidad de la lucha contra la narcoguerrilla.
Sin embargo, al candidato oficialista no parece alcanzarle con el respaldo del líder Conservador para sucederlo en la jefatura del Ejecutivo. Pese a haber comenzado ocupando los últimos casilleros de todas las encuestas, la alianza independiente del Partido Verde compuesta por Antanas Mockus y Sergio Fajardo se presenta, a escasos días de los comicios del 30 de mayo, como la principal candidata.
Varias particularidades -independientes de las coincidencias políticas- establecen puntos comunes entre Mockus y Fajardo, quienes inicialmente competían entre sí por la presidencia pero que luego unieron fuerzas, siendo las dos principales que ambos son profesores de matemáticas y ex-alcaldes de Bogotá y Medellín respectivamente. Meses antes de la apertura de las candidaturas Fajardo había expresado sus máximas aspiraciones, pero la opinión pública concordaba en que su perfil era demasiado bajo para el puesto en concurso. Mockus, en cambio, sí parecía contar con ese aval.
Hijo de inmigrantes lituanos, la de Aurelijus Rutenis Antanas Mockus Šivickas es una de las mentes más conspicuas no sólo de Colombia, sino de todo el continente. Licenciado en Matemáticas y en Filosofía y Magíster en Filosofía, su currículum da cuenta de haber ocupado la rectoría de la activista Universidad Nacional de Colombia en la década de los ‘90, gestión durante la cual implementó un programa de profundas reformas académicas y de bienestar universitario y lo caracterizó por llamativas excentricidades, como la de asistir a su despacho en bicicleta y la de bajarse los pantalones para mostrar el trasero en ocasión que un grupo de estudiantes no le permitiera emitir su discurso.
También fue, en dos ocasiones, alcalde de la capital del país, Bogotá, períodos en los que, entre otras cosas, se registró una significativa reducción de muertes como consecuencia del manejo de pirotecnia por parte de particulares y desde el que comenzó a aplicarse la denominada ‘Hora Zanahoria , que permite el funcionamiento de discotecas y bares sólo hasta las 3 am. Durante ese tiempo continuaron sus extravagancias: utilizó trajes de superhéroe, improvisó canciones de rap y se casó montado sobre un elefante. Aún así, la ciudadanía lo referencia por la que tal vez fuera la medida que lo identificó a lo largo de su administración: el programa ‘Cultura Ciudadana , que buscaba promover el respeto por las normas de convivencia y concientizar sobre los valores ciudadanos y el uso apropiado del espacio público. Para ello empleó originales recursos pedagógicos, como mimos que, desperdigados por toda la ciudad, ofrecían sencillas lecciones de urbanismo sobre, por ejemplo, las normas de tránsito y la utilización de la cebra para cruzar las calles. En concordancia, después de recordados desórdenes acaecidos en el estadio El Camping en los años ‘90, la iniciativa ‘Goles en Paz planteó al fútbol como un espectáculo pacífico, lúdico y que podía ser disfrutado en un marco de tolerancia y respeto. Las barras bravas de los dos equipos del distrito, Independiente Santa Fe y Millonarios, participaron activamente en hacer que estos ideales se transformaran en realidad.
Desde el comienzo de la campaña electoral, la positiva imagen de Antanas Mockus ha experimentado una llamativa alza en los registros de todas las encuestas, mientras que Santos, si bien no ha bajado, se ha mantenido estable pero siendo superado por la meteórica carrera de su rival. El matemático parece representar un avance en relación a la política de guerra interna que significa la seguridad democrática, mientras que el candidato oficialista se evidencia como su continuación. Por su formación y antecedentes, Mockus encarna la apuesta por la educación y la cultura, algo totalmente contrapuesto al virulento lenguaje de permanente agresión que históricamente ha caracterizado a los partidos tradicionales, el Conservador y el Liberal. Para rematar, en los últimos días Santos incurrió en lo que puede haber sido un grueso error a costa de todas sus aspiraciones: ante la avanzada del candidato independiente, contrató al venezolano Juan José Rendón para sumarse a su equipo de asesores. Se trata de un reconocido especialista en marketing político pero referenciado en el mundo de la política como experto en ‘campaña sucia , algo que parece haberle jugado en contra ante la opinión pública. Haya o no relación con este dato -la ‘doxa si parece establecer un nexo-, Mockus ha comenzado a recibir amenazas de muerte incluso a través de su perfil en la red social Facebook, por lo que su forma de traslado ha cambiado la bicicleta por autos blindados.
Sin embargo, nadie se arriesga a garantizar el triunfo del Partido Verde en las elecciones del 30 de mayo. Los analistas coinciden en que la compulsa será ajustada y que las chances de Santos serán mucho mayores si llega a segunda vuelta. Sólo entonces se sabrá si, como lo fue para Pitágoras, Antanas Mockus rebozará en el mundo de los dioses -o de la política- comprendiendo las matemáticas.