lunes 29 de junio de 2026

Los Poquiteros cría vacas en campos alambrados

Cuando se conoció la noticia del remate de las 20.600 hectáreas, los pobladores de El Quimilo, el último poblado al sur del departamento La Paz, sintieron que la historia volvía a repetirse, bajo la forma de más y renovada incertidumbre. Es que, aunque muchos de sus habitantes aseguran tener los papeles de sus tierras en orden, con impuestos al día, el fantasma del destierro reaparece cuando las mismas autoridades provinciales admiten superposición de dominios y falta de registros catastrales que permitan delimitar con exactitud límites y propiedades.El Quimilo es un pueblo tristemente célebre desde que, en diciembre de 2003, una firma de capitales argentino-norteamericanos compró más de 100 mil hectáreas en la zona. Eso motivó, por entonces, un revuelo oficial, promesas de expropiación que nunca se concretaron y avivó los más terribles fantasmas. Sin embargo, de los testimonios que El Ancasti recogió en el lugar, surge que el enorme campo privado, alambrado en gran parte y dedicado a la producción vacuna, no dejó ningún poblado encerrado ni les complicó demasiado la cría de cabras y vacas, único sustento de los pobladores de la zona.

Días antes de que se concretara el último remate, cuenta Dante Rodríguez, maestro de la escuela 446, el martillero visitó El Quimilo y los tranquilizó diciendo que las tierras en venta no incluían al pueblo. Lo llamativo es que el martillero no se detuvo en los otros parajes, que necesariamente atravesó al recorrer el campo, para advertirles a sus pobladores de la suerte que podrían correr. Si nos guiáramos del edicto de remate, deberíamos estar tranquilos, porque El Quimilo no entra. Pero desde Catastro dicen otra cosa, justamente la institución del Estado que debería hacer respetar la propiedad privada, se lamenta el docente. Su padre, Hugo Rodríguez, tiene en una carpeta que guarda con recelo una escritura inscripta en el Registro de la Propiedad a nombre suyo y de sus 11 hermanos. Los Rodríguez buscaron esa documentación cuando fue lo de El Quimilo. Y aunque ahora cuentan con ese respaldo documental, la preocupación está latente: Estos problemas lo ponen mal a uno. ¿Qué harían ustedes si alguien les viene a decir que es dueño de su casa?, dice Don Hugo al despedir a los enviados de El Ancasti.
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